Ya ha llegado el bebé, muchas molestias del embarazo han desaparecido y cuando parecía que empezabas a recuperarte físicamente del esfuerzo del parto, llega un nuevo inconveniente. Y es que tu cuerpo se resiste a ir al baño. El estreñimiento postparto es sin duda, un momento temido, y difícil, por ello es importante saber cómo es posible intentar prevenirlo.

El estreñimiento o constipación es una de las verdades incómodas del postparto que no suelen aparecer en las películas o en las entrevistas a las mamás recientes famosas. Pero es muy común, y afectará a la mayoría de madres tras haber tenido a su bebé. Mientras que no ir al baño en los primeros días tras el parto es normal, lo mejor es que la mujer se regularice cuanto antes y que no se agrave el problema.

Y aunque es natural que la mujer tenga miedo de defecar cuando tiene una herida o está lastimada, hay que intentar favorecer los movimientos intestinales que habitualmente se inician poco a poco en los primeros días después del parto. ¿Qué hacer para que la naturaleza siga su curso? Antes de tomar los consejos para poder ir al baño con normalidad después de haber tenido un bebé, conviene entender qué es lo que se entiende por estreñimiento y cuáles son sus causas.

¿Cuándo se está estreñida?

El estreñimiento es un síntoma, no una enfermedad, un trastorno relacionado con el aparato digestivo. Se dice que hay estreñimiento o constipación cuando se produce alguna de estas situaciones:

# El estreñimiento se da cuando uno no está eliminando las heces con la frecuencia con la cual lo hace normalmente (habitualmente, una vez al día). Ya hemos dicho que se encuentra dentro de lo normal no evacuar en los primeros días tras el parto (especialmente si se ha aplicado un enema a la mujer, lo cual ya no se recomienda de forma rutinaria), pero si han pasado tres días o cuatro podemos hablar de estreñimiento.

# Las heces se vuelven duras y secas, y es difícil evacuarlas, se expulsa muy poca cantidad.

Estos hechos dan lugar a que se sienta pesadez de estómago, distensión abdominal e incluso tener dolor, igual que dolorosa resulta la evacuación por el esfuerzo, cuando los músculos abdominales aún están débiles, hay hemorroides o existe alguna herida, cesárea, episiotomía.

¿Por qué se tiene estreñimiento en el postparto?

Puede haber causas diversas para el estreñimiento en cualquier persona, como los malos hábitos: no prestar atención a la urgencia de defecar, no dedicarle el tiempo necesario, una dieta pobre en frutas, verduras y legumbres, cereales y frutos secos, ingestión insuficiente de líquidos, el sedentarismo, los factores psicológicos, la ingesta de ciertos medicamentos.

En el caso del postparto, existen varios factores fisiológicos que influyen en que el funcionamiento intestinal no vuelva a la normalidad. Los músculos abdominales están distendidos y son ineficaces al principio. También es posible que el intestino haya quedado traumatizado tras el parto y haya quedado “perezoso“.

Si se ha aplicado un enema a la mamá antes de dar a luz, el vaciado de intestinos hace que estos tarden más en volver a llenarse, por lo que es normal que se tarde algún día más en ir al baño. Esto entra dentro de lo esperable (además, si el parto ha durado muchas horas la mujer no habrá ingerido alimentos en ese lapso).

También es probable que los analgésicos o anestesia administrados para disminuir el dolor durante la labor de parto o que puede que aún esté tomando la madre, hagan que la digestión sea más lenta.

Por otro lado, la progesterona, hormona del embarazo que favorece el estreñimiento, sigue presente (aunque en menor cantidad tras el nacimiento del bebé) en el organismo.

Además de los factores fisiológicos están los psicológicos, fuertemente inhibidores para que el intestino funcione con normalidad: la madre reciente tiene miedo de evacuar, por los dolores que probablemente sufre, por las hemorroides, por los puntos, por la poca intimidad en el hospital, entre otros.

El caso de las hemorroides es especialmente frecuente porque como el embarazo y el parto incrementan la presión en la región anal, es muy probable que estas aparezcan o se intensifiquen. El dolor que provocan durante el postparto puede hacer que, involuntariamente, la mujer retenga las heces debido al miedo a ir al baño.

Como se ve, son muchos los factores implicados en el estreñimiento o constipación del postparto. Pero veamos cómo evitar que los días con un funcionamiento intestinal aletargado sean más.

# Mantén una óptima hidratación: tomar mucha agua sobre todo, jugos naturales, caldos si te apetecen, en fin, bebidas saludables que no solo ayudarán a ablandar las heces (y una evacuación menos dolorosa en el caso de hemorroides) sino que contribuirán a una mejor recuperación tras el parto con la reposición de líquidos, ya que durante el mismo se pierden muchos.

# No te saltes las comidas, intentando mantener la regularidad que llevabas antes del parto. Puede que al principio comas menos, pero en cuanto empieces a recuperarte intenta mantener el ritmo de antes, con menos cantidad si es necesario.

# Más fibra en la dieta. Aumentando la cantidad de fibra en nuestra dieta vamos a lograr que se ablanden las heces y que la evacuación sea más fácil. ¿Y cómo lo conseguimos? Sobre todo gracias a esos alimentos ricos en fibra (vitaminas, minerales, agua) que son las frutas y las verduras. El kiwi es la fruta ideal para mejorar el tránsito, junto a los higos o ciruelas pasas, la zanahoria, calabaza.

Lava bien frutas y verduras para tomarlas con piel, rica en fibra. Además, recordemos que los alimentos ricos en fibra no solo son beneficiosos para una correcta digestión, también ayudan a controlar el peso, a reducir los niveles de colesterol, prevenir la hipertensión o controlar la diabetes. Todo son beneficios y nunca es tarde para empezar a incorporar más frutas y verduras en nuestros menús. De todos modos, recorda que cuanto antes empieces con una dieta rica en fibra, mejor, también te ayudará mucho a estar más saludable en el embarazo.

Otros alimentos ricos en fibra son los cereales integrales (arroz, pasta, galletas, pan) o las legumbres, los frutos secos (no fritos), y el aceite de oliva.

# Evita alimentos procesados o comidas rápidas, panes blancos, pasteles, rosquillas, salchichas, hamburguesas de comida rápida, patatas fritas. Los alimentos picantes o los fritos no ayudan a las buenas digestiones y en el caso de los primeros se agrava el problema de las hemorroides.

# Una de las causas de la ralentización del tránsito intestinal es el sedentarismo, es decir, no moverse. Está claro que tras el parto la mujer necesita descansar y sobre todo si ha sido cesárea o ha habido episiotomía o alguna otra intervención costará más el momento de levantarse de la cama. Pero, en cuanto se pueda, es bueno empezar a moverse, levantándose poco a poco, dar pequeños paseos por la habitación, los pasillos… y seguir haciéndolo al salir del hospital: al bebé le encantarán esos primeros paseos. Este movimiento en el postparto ayudará a que los órganos internos busquen de nuevo su sitio y a normalizar el tránsito. Más adelante ya será hora de hacer otros ejercicios más intensos con vistas a perder peso.

# Ir al baño en cuanto se sienta necesidad, sin aguantar. Hay que tomárselo con calma, intentar estar relajada y tranquila en el inodoro. Para ello es necesario el apoyo de la pareja o familia, para que lo tengan en cuenta y se hagan cargo del bebé en estos delicados momentos.

# Los ejercicios de Kegel que se pueden realizar prácticamente después de haber dado a luz y en la misma cama. Estos ayudarán a tonificar el perineo y el recto.

# Si el problema de estreñimiento se alarga, es importante consultar al médico por si puede recomendar un suplemento natural de fibra, laxante o ablandador de heces compatibles con la lactancia, para facilitar el tránsito intestinal.