¿A usted le gustaría vivir de esta forma? En una carpa, me extiendo, en una carpa mugrienta, sobre el piso de tierra, me extiendo, a veces sobre piso de barro, con cables de la luz unidos en forma precaria y colgando más precariamente, con colchones mugrientos colocados sobre cajones de frutas, sin baño, o con un excusado que lo único digno que tiene es que su techo es el cielo, rodeado de bichos que molestan aún cuando no vuelen ni piquen, con el agua que quepa en el balde y no importa si no es potable, porque los que la toman son muy resistentes, sin posibilidades de bañarse ni en el canal que rodea la finca, comiendo un guiso colectivo que es una especie de budín de grasa y de mal gusto.

    ¿A usted le gustaría vivir así? Pues así están viviendo muchos trabajadores rurales que fueron contratados para levantar cosechas. Es una variante moderna de la conquista. Cuando los españoles vinieron a insuflarnos progreso, allá en el funesto tiempo de los adelantados, no consideraban que los indios de estas tierras fueran seres humanos. Ni aún la religión los consideraba así.

     Entonces, esos señores, brutos de toda brutitud, los hacían vivir en condiciones deplorables. Como los de hoy, con una diferencia, hoy no pueden matarlos rápidamente como hacían aquellos, hoy hay que matarlos con lentitud. En estas condiciones deben subsistir los peones golondrinas que llegan habitualmente del norte buscando un trabajo que los salve de las miserables condiciones en las que viven en sus pueblos originales. Pues es peor el remedio que la enfermedad.

    “Los negros me traen muchos problemas”, le escuché decir a un señor, aparentemente finquero, ayer en la Peatonal. Este es la catalogación que sufren esos peones y sus familias que, según creo yo, y las leyes argentinas también, son seres humanos. Seres humanos, ¿entienden el concepto los nuevos Pizarros y los nuevos Corteses? Seres humanos con todo el derecho a trabajar en condiciones de respeto y de consideración.

    La zoología no está completa. Debe incluir en sus manuales a esta clase de animales. Una madre me acercó a un niño moreno para que me sacara una foto con él, eran peones golondrinas de Bolivia, el niño me rechazó, no aceptó mis brazos. Seguramente me vio muy parecido a esos esclavistas del siglo XXI. ¿Con qué me puedo oscurecer esta piel occidental que tengo, eh, con qué?