La “guerra del azúcar” comenzó con la aparición de los edulcorantes artificiales de laboratorio, que gracias a la preocupación por el peso que se ha impuesto en las sociedades desarrolladas, se han convertido en los grandes competidores del azúcar en el “mercado del endulzado”.

Parece probado que una ingesta moderada de azúcar o de edulcorantes, no tiene porqué provocar problemas de salud, mientras que un consumo excesivo, principalmente en los más jóvenes, puede generar riesgos de obesidad y de falta de vitaminas tipo B (esenciales en la metabolización del azúcar). En cuanto a los populares problemas dentales originados por el consumo de dulces, parece probado que las caries están producidas por bacterias, contra las que la higiene bucal es el mejor arma. Lo que sucede es que un consumo excesivo de azúcar ciertamente crea el mejor caldo de cultivo para la proliferación de estas bacterias. 

¿Cuál es el problema? que el azúcar está presente de forma imperceptible en un gran número de alimentos y bebidas de uso muy común, por lo cual es difícil controlar su consumo. Uno de los errores más comunes a nivel popular, es la confusión que existe entre azúcar y glucosa. Nuestro organismo precisa de esta segunda sustancia como combustible vital en todas sus funciones, pero no es cierto que esta glucosa provenga únicamente del azúcar, como afirman los defensores del blanco producto. En la metabolización que nuestro cuerpo hace de los nutrientes que encierran los hidratos de carbono, está el origen de la glucosa que consumimos, por lo tanto en una dieta alimenticia equilibrada la ingesta de azúcar no es una cuestión imprescindible.

Consejos

Como en todas las cosas de la vida el consumo
moderado de azúcar es el mejor consejo.

Frente a los edulcorantes de laboratorio la miel es una alternativa natural.

En una alimentación equilibrada el consumo de azúcar no es imprescindible.

La leche (lactosa) y la fruta (fructosa) ya incorporan azúcares naturales.

Desayunar con cereales hace innecesario el consumo de azúcar.

¿Sabías qué?

La ingesta de azúcar en los países desarrollados representa actualmente un 25 por ciento del total de calorías ingeridas, lo que supone que en las últimas décadas su consumo se ha multiplicado por quince. 

El azúcar moreno, también llamado “azúcar integral”, es un producto intermedio en el proceso de elaboración y refinado que contiene un 85 por ciento de sacarosa, frente al 97 por ciento del azúcar blanquilla. 

El complejo proceso de extracción y refino del azúcar, ya sea de caña o de remolacha, extrae todos sus nutrientes, por lo cual su aporte calórico al organismo es del tipo de “calorías vacías”. 

Para algunos expertos en nutrición el azúcar tiene un fuerte efecto expansivo, es decir, cien calorías procedentes del azúcar engordan más que cien calorías procedentes del arroz integral.