El primer juicio por jurados del año tuvo su inicio este lunes, tras pasado un 2020 en el que varios debates debieron ser postergados debido a la pandemia del coronavirus. En el banquillo de los acusados se sentó Mario Exequiel Salas Cracco (26), quien se encuentra detenido por el asesinato en un asalto de Miguel Núñez Bruna (75), ocurrido en abril de 2019 en Guaymallén.
Las pruebas contra el imputado son contundentes: lo detuvieron con un cuchillo que tenía sangre de la víctima –se cotejó el ADN–, con 15.260 pesos, el juego de llaves de la casa de Núñez y su celular.
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Incluso, tras ser aprehendido a pocos metros de la escena, confesó espontáneamente a los policías haberle dado “un par de puñaladas al viejo”. El jefe de la Fiscalía de Homicidios, Fernando Guzzo, reveló durante los alegatos de apertura que el acusado admitirá la autoría en el debate.
Sin embargo, la defensa, a cargo de Gabriela Massad, sostuvo que no está de acuerdo con hipótesis que surge de la instrucción, que lideró la fiscal Claudia Ríos.
La letrada aseguró que “de ninguna manera se puede aprobar el homicidio criminis causa”, delito por el que se encuentra imputado su cliente y por el que arriesga como única pena la prisión perpetua.

De esa forma, Massad buscará convencer al jurado que Salas mató a la víctima bajo un estado de emoción violenta o que se trató de un homicidio simple, con lo cual bajaría sustancialmente la pena a recibir por parte de su representado.
En sus alegatos iniciales, la defensa deslizó que una serie de testimonios darán cuenta sobre un contexto bajo el que ocurrió el asesinato de Núñez. Al parecer, existió un conflicto entre la víctima, el imputado y su pareja, a lo que se le suma una situación de un préstamo de dinero por parte del jubilado, explicó Massad ante el jurado.
El hecho
Fue la madrugada del viernes 19 de abril del 2019, alrededor de la 1, cuando un llamado a la línea de emergencias 911 alertó sobre golpes y gritos en una vivienda de calle Severo del Castillo, en Puente de Hierro, donde residía Núñez.
Cuando policías se desplazaron, observaron a un sujeto con un cuchillo en una mano, que estaba huyendo del lugar: se trataba de Salas, quien fue reducido a los pocos metros.
Tras secuestrarle los elementos el arma ensangrentada y los elementos sustraídos, fue hallado en el interior de su casa el cadáver de Núñez, quien había recibido 14 puñaladas. La necropsia arrojó que el hombre falleció producto de shock hipovolémico, es decir, que murió desangrado.
