Festejamos el Día de Periodista el lunes, en el teatro Plaza de Godoy Cruz, el que está siendo acondicionado en la zona de camarines. Bien Alité y la gente de Cultura del municipio. Así se crece. Impulsados por Gabriela Figueroa hicimos de las nuestras encima del escenario, parece que el público tuvo piedad de nosotros, porque salimos ilesos. Nos acompañó una banda, perdón, ahora se dice un ensamble de músicos mendocinos dirigidos por Walter Sabattini.

    El mismo ensamble que se encargó de la música de la terrorífica edición de la Fiesta de la Vendimia, y no precisamente por la música, porque los chicos son espectaculares, los arreglos atrapantes, y se brindan en escena de tal forma que uno termina aplaudiendo de manos y de pies. Geniales. Pues bien, hablé con ellos. Todavía no cobran su actuación en la Fiesta de la Vendimia. Ayúdenme a contar. Pasaron casi tres meses y medio, y todavía no les pagan.

    Ellos cumplieron con creces, el Gobierno no cumplió con ellos. Y no tiene el Gobierno la excusa de acusarlos de terroristas del espectáculo, como a los bailarines. Ellos no participaron en protesta alguna, pero igual no les pagan. A ver si los eficientes directivos de la Secretaría de Cultura hacen lo mismo con el Chaqueño Palavecino, con Soledad, con Fito Páez o con Charly García. Estos artistas simplemente no suben a escena si antes no han cobrado, antes de la función, ¿me explico? No tres meses después.

    Poco menos que se postran nuestros funcionarios frente a los artistas de Buenos Aires, pero a los nuestros los tratan como si fueran un relleno, un complemento, un bien menor, mucho menor. Pongo otro ejemplo, si los artistas de Mendoza actúan en el teatro Independencia tienen que esperar días para cobrar la plata que genuinamente generaron, la plata de las entradas; en cambio, si actúa un artista de Buenos Aires le pagan inmediatamente después de terminada a función. A ver, che, muchachos discriminadores, ¿por qué esta diferencia? Explíquennos, porque alguna explicación debe haber.

    ¿O es solamente por comodidad de ustedes o por negligencia de ustedes? Les pregunto, porque tal vez yo esté equivocado, ¿el arte de Mendoza no vale nada? ¿Los artistas de Mendoza están condenados a vagar por oscuros pasillos de oscuras oficinas para reclamar lo que legítimamente les pertenece? ¿Por qué si ellos cumplieron con su tarea, ustedes los obligan a llegar a la súplica para que puedan obtener lo que se merecen con holgura? ¿Ustedes pertenecen a la Secretaría de Cultura de Mendoza o de Buenos Aires? ¿No deberían ustedes defender lo nuestro por encima de cualquier otra defensa? Los músicos de la Vendimia, entre otros, no han cobrado. Quizás porque no son Los Fabulosos Cadillacs.