Uno de los cargos más importantes que tiene la Nación es el de ministro. La palabra ministro proviene del latín minister, o sea, servidor. Aquí debemos hacer una consideración inicial porque es sabido que no todos los ministros sirven. Pero es todo un dignatario, y aquí debemos hacer una consideración esencial, porque todos sabemos que no todos los ministros son dignos. Pero es una de las máximas autoridades de una nación y hasta se le aplican fórmulas de tratamiento como excelentísimo señor ministro de… Aquí habría que hacer una consideración inicial porque todos sabemos que no todos los ministros son excelentísimos.
Vamos a terminar con esto, si no, vamos a hacer consideraciones iniciales hasta terminar el monólogo. Pues uno de los ministros que debe tener más prestigio por su puesto y las funciones que le toca desarrollar es el ministro de Justicia de la Nación. Ese puesto es ejercido en la actualidad por Aníbal Fernández, un kirchnerista de la primera hora, o sea, de aquella hora en que no había kirchnerismo. Pues bien, con motivo de Semana Santa recurrió a una metáfora de Dante Alighieri.
Dijo que Cobos era un traidor y no dudó en colocarlo en el noveno círculo del infierno de La divina comedia, extendiendo los conceptos a Solá. Dijo: Lucifer, con Cobos y Solá, va a tener a dos nuevos inquilinos. Sabido es que en el noveno círculo Dante ubica a los traidores. No se puede dudar que el ministro encontró una manera elegante de vituperar a sus adversarios y que demostró su conocimiento en literatura. Posteriormente demostró su conocimiento en deporte, cuando dijo: “Yo tengo más posibilidades de remplazar a Riquelme que Solá de ganarle a Néstor”.
Hasta acá todo bien, pero resulta que le preguntaron si era posible un acercamiento del peronismo disidente o el cubismo con el kirchnerismo para Semana Santa, entonces contesto: “Que vayan a reconciliarse con el pueblo al que cagaron”. No, no diga este Sosa es un maleducado, mirá las cosas que dice por televisión, porque son textuales palabras del excelentísimo ministro de Justicia de la Nación. En fin. ¿En qué círculo habrá ubicado Dante a los intemperantes, los mal tratados y los boca sucia?
