Las visiones no dejan de contraponerse en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, entre lo sanitario y lo económico. Así, aunque las opiniones sean cruzadas, debe seguir primando una actitud clave: el autocontrol y la toma de conciencia de cuidar al otro, y de respetarlo, en todo sentido. No hay grises en este aspecto, más allá de todos los análisis posibles, simplemente porque el virus es altamente contagioso y porque no hay un horizonte muy cercano y definido en cuanto a la vacuna, lo que impacta en el corto, mediano y largo plazo. Por eso, bajo este escenario, se juega un partido difícil en el que cuesta ponerse de acuerdo sobre abrir o cerrar el grifo de los permisos y darle vía al desarrollo de las actividades. Así, hay algo fundamental que no puede quedar fuera de ninguna discusión: la solidaridad. Lo que viene ocurriendo en los últimos días con las avivadas y los engaños en las reservas a restaurantes y alojamientos para aprovechar y pasear por la nieve dejando plantados a los alicaídos negocios del sector debe ser un verdadero llamado de atención para todos, para ver desde dónde se actúa. En este sentido, mientras se intensifican los controles y se amenaza con sanciones, debe entenderse también que la libertad va de la mano con los comportamientos altruistas. La empatía y ponerse en el lugar de quien la está pasando mal es determinante para gozar de los derechos fundamentales. Son momentos duros en los que hay que mirar un poco más allá de la montaña.