“Lo que necesite, Cristina”. “Cuente conmigo”. “Si necesita algo, avíseme”. “Estoy a su disposición”. “No dude en llamarme”. Pero, ¿cuánto de esto es cierto? El arco opositor argentino se unió, tal vez por primera vez, para declarar: tenemos que ayudar a esa mujer. ¿Ayudar de qué manera? Con la intención, nomás, porque esa mujer es la presidenta de los argentinos y mañana seguirá gobernando, y el arco opositor va a tener que volver a oponerse, es más va a desear querer oponerse, y dejará esta muerte en el ingrato cajón de las efemérides. Porque, realmente, ninguno de esos que declaman, proclaman y exclaman la puede ayudar. Ella, la mujer, perdió a su marido, a su compañero, a su consejero, a su aliado, a su instigador, a su guía. Ya no recibirá esa llamada de teléfono que le advertía que él estaba a su lado, ya no compartirá en el descanso de la noche la charla sobre los problemas de una Nación, ya no tendrá a su lado la tibieza de un cuerpo que le daba ánimos para atravesar la noche, ya no podrá enojarse en las sobremesas de los domingos cuando él decía algo disparatado, ya no podrán juntarse en la foto con los hijos. Dicen que Cristina es muy fuerte, que va a seguir con su tarea, que nada va a cambiar. Pero es que todo cambió, mi amigo. Ahora, Cristina tiene el abrazo vacío, los labios sin besos, la piel sin caricias, porque, sabe amigo, estamos hablando de seres humanos, y esas cuestiones son indispensables para la vida. Después viene la política y para ella va a tener que tener otra dosis de valor, porque tendrá la espalda descubierta y sabemos que son muy perjudiciales los fríos y las soledades del poder. ¿Comenzará otra historia? Seguramente, pero eso no quiere decir que todo cambie, porque las convicciones, por fortuna, no le temen a la muerte. Varias especies de pingüinos son monógamos y muchos de ellos se dejan consumir por la tristeza cuando su compañero desaparece. Que no sea así. Al contrario, que, empujada por las alas del dolor, la pingüina aprenda a volar. Las lágrimas no se enjugan con un decreto de necesidad y urgencia.