Tus piernas son el embrague que suaviza el paso de cadena. En el auto nunca pasas de quinta a primera. En la bici hacé lo mismo, aprovechá la inercia que te ayudará a superar la mitad del repecho, no metás el cambio liviano más corto de golpe desde abajo o a mitad de repecho porque perderás el equilibrio al frenar de golpe y pedalear en vacio.

Practicá esta secuencia que te mostramos, y disfrutarás más de esas zonas de repechos que ahora se te atragantan.

Fijate bien en la brusca pendiente que tenés por delante. ¡Anticípate! Si venías con mucha cadencia subí piñones hasta que la cadena quede asentada de la mitad hacia arriba del casete.

Pedaleá un poco más para no perder toda la inercia de golpe. Antes de que la bici desacelere demasiado sacá el plato grande con una suave pedaleada.

Subí un par de coronas más, de una en una, liberando con nuestras piernas la tensión de la cadena para que pase de corona a corona sin problemas.

Queda muy poco para superar el repecho y ahora tenés que meter el piñón más grande. Hacelo con cuidado, no pulsés con mucha fuerza o puedes sacar la cadena entre el casete y los radios.