Mendoza se pone a la vanguardia en la identidad de género al permitir que una persona no identifique su sexo en el DNI. A través de una resolución se avaló el pedido de quien que no se reconoce ni como mujer ni como hombre. 

Si bien aun no se conoce el nombre que eligió para este cambio, trascendió que esta persona había estado registrada desde su nacimiento como mujer.

Ahora, el problema radica en cómo llamar a quien rompe el binomio: masculino- femenino. 

Para la licenciada en Letras e investigadora del CONICET, Fabiana Grasselli, este hecho es histórico y viene a avalar el lenguaje inclusivo.

“El lenguaje inclusivo tiene que ver con nombrar estas realidades invisibilizadas a lo largo de la historia”, dijo y destacó que en este caso se trata de un “género no binario, que no corresponde al masculino ni al femenino”.

“En el marco de un movimiento de conquista de derechos, de visibilización de otras identidades sexuales y de poner sobre la mesa cómo el modelo patriarcal del lenguaje empieza a tener falencias para nombrar estas nuevas corporalidades”, analizó.

Qué es el lenguaje inclusivo

Los defensores de los neologismos, coinciden en que el reemplazo de la “o” por la “e” y la “x” (en los textos escritos) busca romper con el binomio masculino/femenino e incluir a la sociedad en su conjunto.

Para los lingüistas, “el potencial” de la lengua es inimaginable y está en constante evolución. Por lo cual, el uso extendido de estas formas podrían derivar en un cambio del español, pero en un futuro no muy cercano.

“Todes”: por qué los lingüistas apoyan el lenguaje de género

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