Caminá: es mucho mejor dejar que tu ritmo cardiaco vuelva poco a poco al estado de reposo que parar de modo brusco tras cruzar la línea de llegada. Ayudarás a eliminar el ácido láctico muscular y comenzarás antes el proceso recuperatorio.

Baño frío y masajes: date un baño de 10 minutos de agua helada, ponete medias de compresión o masajes con un rodillo, te pueden ayudar a eliminar la inflamación. Son remedios eficaces y a tu alcance.

Nada de asfalto: aunque te pueda la tentación de rodar el día siguiente, aguántate las ganas. Si tienes la absoluta necesidad de hacer ejercicio, busca un deporte de bajo impacto. Luego prueba con rodajes suaves. Hacer mucho demasiado pronto te puede lesionar.

¿Mucho estrés? Correr puede ser una solución, pero para otros, una fuente de ansiedad. Un alto nivel de ansiedad interviene en el proceso de recuperación, aumentando la posibilidad de enfermar o lesionarte.