Durante el 2019, más de la mitad de los mendocinos tuvieron que recurrir a la compra en cuotas o fiado y una proporción similar tuvo que gastar sus ahorros, como recurso frente a la insuficiencia de sus ingresos corrientes, según el informe anual de “Condiciones de Vida” elaborado por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE).
El estudio divide las distintas prácticas utilizadas como estrategias de vida ante una carencia económica, diferenciadas entre los hogares pobres y los no pobres. Hasta el año pasado, el 42,1% de los mendocinos vive bajo la línea de pobreza y el 6,4% es indigente. Esto significa que alrededor de 5 de cada 10 habitantes en Mendoza no alcanza a cubrir sus necesidades esenciales, entre alimentarias y no alimentarias.
De ellos, el 60,9% tuvo que gastar lo que tenía ahorrado y el 54,5% debió comprar en cuotas o fiado. En el caso de los hogares no pobres, el porcentaje fue de 48,8% y 50,3% respectivamente.
Esta tendencia va en crecimiento este año a nivel país, de acuerdo con un informe realizado por First Capital Group, en el que se detalla que las compras en moneda local con tarjetas subieron 8,3% hacia finales del sexto mes del 2020, respecto al cierre de mayo. A su vez, el crecimiento interanual llegó al 59,6%, acelerándose respecto del mes previo.
La tercera alternativa más utilizada en Mendoza ante la escasez de los recursos fue el pedido de préstamos de bancos o financieras (17% pobres y 13% no pobres).
Donde surge uno de los mayores contrastes entre los hogares que son pobres y los que no está en la cuarta alternativa más frecuente: el doble de las familias de bajos recursos debió vender algunas de sus pertenencias (13,1%) comparado con quienes están por encima de la línea de pobreza (6,2%).
En porcentajes similares se ubican los préstamos pedidos a familiares o amigos (11% y 6,5%) y recibir prestada la vivienda (10,5% y 5,5%).
También se recurre a obtener mercadería, ropa o alimentos por parte de familiares, vecinos o personas que no viven en el hogar (5,7% y 2,4%). Además, hay un 1,9% del total de los hogares que recibe comida en comedores.
Otra diferencia que registra el informe de Condiciones de Vida está entre los hogares urbanos y rurales. Si se los compara, se observa que, en general, son estos últimos los que utilizan en mayor medida cada una de las estrategias de subsistencia.
“Las más utilizadas por estos hogares son: el gasto de los ahorros; el consumo de productos recolectados o producidos por el hogar; los préstamos de bancos y financieras; la ocupación de una vivienda prestada y la ocupación de la vivienda en forma de pago por su trabajo”, detalla la publicación de la DEIE.
