Vas a buscar ese vestido ajustado que tanto te gusta y al ponértelo pegas un grito: “¿De dónde salió esta panza?”. Vivís cuidándote, haciendo dietas y nada, esa bendita pancita sigue ahí y no hay manera de que desaparezca. ¿Te sentís identificada? Si es así, veamos de qué manera aconsejan los expertos darle solución.

La mala alimentación, la falta de ejercicio y los vicios posturales juegan en contra de un vientre plano. Pero vamos por partes. En principio es importante que sepas que mantener un buen “tono” muscular en la zona del vientre es importante porque los músculos abdominales son el soporte y sostén de las vísceras y, por ley transitiva, su entrenamiento colabora con el adecuado funcionamiento de las mismas.
¿Sabías que en el abdomen tenemos músculos estáticos y dinámicos y que los primeros actúan manteniendo la postura mientras los segundos regulan el movimiento? Por eso un buen tono y equilibrio entre las distintas cadenas musculares y a su vez entre los músculos agonistas y antagonistas colaboran en mantener y/o mejorar la postura.

Además, un vientre prominente a veces es la consecuencia del desequilibrio del tono muscular entre los músculos del abdomen/pelvis y aquellos de la zona dorso lumbar. Entonces podemos pensar al abdomen como una pared que contiene los órganos del aparato digestivo. Mantener esta zona en forma también es importante porque, a lo largo de los años la fuerza de la gravedad, el parto y la edad hacen que la propia mecánica genital y abdominal tienda a desajustarse con mayor celeridad que en el caso del hombre.
En cuanto a la alimentación hay que tener en cuenta que siempre, después de comer y beber, va a existir mínima distensión, es algo normal por la ingestión de comida y líquido que ingresamos al organismo. Pero si la hinchazón es excesiva, probablemente el volumen por ingesta no es adecuado (sí, comiste de más) o exista alguna intolerancia. Deberías en ese caso consultar con un especialista para evacuar todas tus dudas y descartar algún problema. Pero también hay algunos tips muy fáciles de poner en práctica que te pueden ayudar a no sentirte pesada ni tener hinchazón.
# Evitar pasar varias horas sin ingerir alimentos
Uno de los errores más frecuentes que cometen las personas con el objetivo de evitar que el vientre se inflame es realizar ayunos prolongados. En lugar de esta conducta, que es desaconsejable, lo que debemos hacer es disminuir los alimentos a base de harinas refinadas que contribuyen a la retención de líquidos, y no dejar de cumplir con las 4 comidas diarias, aseguran los expertos. Si se siente hambre entre comidas lo ideal es elegir una colación fresca, como una fruta, el licuado de una fruta al agua, gelatina dietética o un yogurt descremado. Es bueno realizar durante todo el día pequeñas ingestas cada 2 a 4 horas, sin llegar a que esto te genere un apetito voraz que implique comer grandes cantidades de alimento de golpe.

# Prestar atención al ritmo digestivo
No tomar como algo inevitable la constipación por ser mujer. Hay que tratarla, intercalando estímulos intestinales, como un vaso de agua en ayuna o jugo de compota de ciruelas, hasta normalizar el tránsito.
# Comer con tranquilidad y masticá bien
La forma y velocidad de la ingesta tienen un rol fundamental. Comer lento, masticando adecuadamente te va a permitir una mejor digestión que, a su vez, va a evitar la formación de gases, acelerar la sensación de saciedad y reducir el volumen de cada comida.

# Para prevenir la distensión (pasajera o crónica) es recomendable que evitar algunos alimentos, sobre todo aquellos que tienen alto contenido en fibra, producen mayor dificultad para digerirlos y pueden generar flatulencias. La Lic. en Nurición María Florencia Ramos recomienda de todos modos incluirlos en la alimentación regularmente. ¿El motivo de su sugerencia? Son muy nutritivos, pero en casos de distensión o en una ocasión puntual (por ejemplo si tenés una fiesta y vas a usar un vestido muy ajustado, es preferible que no los comas un día antes) lo ideal es que evites: las coles (repollo, coliflor, brócoli, repollito de Bruselas) y las legumbres y cereales integrales. Si la distensión es excesiva también te pueden indicar, por unos días,suprimir vegetales de hoja crudos y seleccionar frutas frescas sin cáscara ni semillas (manzana, pera, durazno, banana).

# Evitar excesos
Otros alimentos que se deben evitar ya que, en exceso, además de generar distensión promueven la adiposidad en abdomen, son los azúcares, las harinas blancas y con levadura como el pan, las pizzas, las pastas, los dulces y los productos de panadería y pastelería. La combinación que tienen entre hidratos, grasas y sodio hace que resulten adictivos y sin darnos cuenta aumentemos la porción.

# Hidratarse con agua
Tratar de evitar bebidas gasificadas, priorizando el agua y alcanzando un mínimo de 2,5 litros por día ahora en la primavera verano. Este hábito colabora en casos de estreñimiento, y mejorara la circulación y el aspecto de la piel. Como parte de la hidratación se puede realizar una infusión de malva, una hierba ideal para momentos de inflamación.

# Hacer caminatas y ejercicios localizados
El movimiento es indispensable para activar la circulación y estimular el peristaltismo del intestino; combinado con ejercicios localizados permite generar masa muscular y tonificar el abdomen bajo.

