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Las cortinas son mucho más que un elemento decorativo. Bien elegidas, ayudan a regular la luz natural, aportan privacidad y completan la estética de cada ambiente. Sin embargo, no todas las telas ni los sistemas funcionan igual en todos los espacios, por lo que su elección requiere algunos criterios básicos.

Living y comedor: equilibrio entre luz y diseño

En los espacios sociales de la casa conviene priorizar cortinas que permitan el paso de la luz sin perder intimidad. Las telas livianas como voile, lino o gasa funcionan bien durante el día, mientras que combinarlas con cortinas más pesadas o blackout permite regular la iluminación por la noche.

Dormitorio: privacidad y control de la luz

En los dormitorios, la función principal de las cortinas es garantizar descanso. Las opciones con blackout o telas gruesas ayudan a bloquear la luz exterior y aportan aislamiento térmico. Para un efecto más cálido, se pueden sumar capas con cortinas livianas debajo.

Elegir bien las cortinas de un ambiente es fundamental. Foto: Freepik.

Cocina: funcionalidad ante todo

En la cocina es importante elegir materiales fáciles de limpiar y resistentes a la humedad. Las cortinas roller, estores o modelos cortos son prácticas y evitan acumulación de grasa o suciedad. Los colores claros ayudan a mantener la luminosidad del ambiente.

Baño: privacidad y resistencia

Las ventanas de baño requieren cortinas que aporten privacidad sin oscurecer el espacio. Se recomiendan materiales sintéticos o vinílicos, que toleran mejor la humedad y se limpian con facilidad.

Errores frecuentes al elegir cortinas

Uno de los errores más comunes es elegir sólo por estética sin considerar el uso del ambiente. También es habitual colocar cortinas demasiado cortas o de telas muy pesadas en espacios donde no resultan funcionales. Medir correctamente y evaluar la orientación de la ventana es clave.