Las cortinas son mucho más que un elemento decorativo. Bien elegidas, ayudan a regular la luz natural, aportan privacidad y completan la estética de cada ambiente. Sin embargo, no todas las telas ni los sistemas funcionan igual en todos los espacios, por lo que su elección requiere algunos criterios básicos.
Living y comedor: equilibrio entre luz y diseño
En los espacios sociales de la casa conviene priorizar cortinas que permitan el paso de la luz sin perder intimidad. Las telas livianas como voile, lino o gasa funcionan bien durante el día, mientras que combinarlas con cortinas más pesadas o blackout permite regular la iluminación por la noche.
Dormitorio: privacidad y control de la luz
En los dormitorios, la función principal de las cortinas es garantizar descanso. Las opciones con blackout o telas gruesas ayudan a bloquear la luz exterior y aportan aislamiento térmico. Para un efecto más cálido, se pueden sumar capas con cortinas livianas debajo.

Cocina: funcionalidad ante todo
En la cocina es importante elegir materiales fáciles de limpiar y resistentes a la humedad. Las cortinas roller, estores o modelos cortos son prácticas y evitan acumulación de grasa o suciedad. Los colores claros ayudan a mantener la luminosidad del ambiente.
Baño: privacidad y resistencia
Las ventanas de baño requieren cortinas que aporten privacidad sin oscurecer el espacio. Se recomiendan materiales sintéticos o vinílicos, que toleran mejor la humedad y se limpian con facilidad.
Errores frecuentes al elegir cortinas
Uno de los errores más comunes es elegir sólo por estética sin considerar el uso del ambiente. También es habitual colocar cortinas demasiado cortas o de telas muy pesadas en espacios donde no resultan funcionales. Medir correctamente y evaluar la orientación de la ventana es clave.
