Los motivos pueden ser muchos y muy variados y es que se puede dejar de tener relaciones sexuales ya sea porque se padece una enfermedad, o porque se acaba de terminar una relación en pareja, o porque se vive lejos de la pareja, incluso puede que sea porque se esté padeciendo estrés laboral. Como se puede ver, las causas que pueden llevar a una persona a pasar unos días e incluso meses sin mantener relaciones sexuales son más comunes y frecuentes de lo que se cree.

Esta vez hablaremos de la abstinencia sexual involuntaria, esta está ligada a causas de fuerza mayor y en definitiva los efectos colaterales son mayores a los que padeces cuando lo haces voluntariamente.
¿Y cuáles son esos efectos colaterales? Estos son los 5 más importantes.
– Más estrés
La falta de sexo durante un cierto periodo de tiempo puede derivar en un aumento del nivel de estrés. Tal y como señala un estudio publicado en Biological Psychology, la penetración —y no otra práctica sexual— está asociada a un mejor equilibrio mental y físico. En este sentido, el coito ayuda a la pareja a superar momentos difíciles.
La ausencia de relaciones sexuales provoca mayores niveles de ansiedad y estrés. Esto se debe a que, cuando una persona practica relaciones sexuales, su cerebro libera endorfinas y oxitocina, sustancias que generan un efecto analgésico y sensación de bienestar. Este es, por lo tanto, un punto a favor para tener sexo, “siempre y cuando el sexo no sea la fuente de estrés”.

– Baja autoestima
A veces, un ‘parate’ en la vida sexual puede hacer sentir a la persona menos deseado y triste. “La sexualidad es vital para el sentimiento de autoestima de las personas, para la sensación de que la vida vale la pena. Nunca hemos encontrado a nadie con una baja autoestima en el momento del orgasmo”. Así lo explican la psicoterapeuta Dossie Easton y la sexóloga Janet Hardy en su libro Ética promiscua.

– Un sistema inmunitario menos fuerte
Un estudio realizado en 2004 reveló que las personas con una vida sexual más activa producen niveles “significativamente superiores” de inmunoglobulina A, el principal anticuerpo presente en las secreciones de las mucosas del cuerpo, como la saliva, las lágrimas y las producidas por el aparato respiratorio y gastrointestinal. La inmunoglobulina es un potente defensor contra los resfriados y la gripe.
– Menos producción de neuronas
Hasta no hace mucho se pensaba que la neurogénesis (es decir, la producción de neuronas nuevas) era algo que sucedía solo en la niñez, pero ahora se sabe que sucede durante toda la vida, y que las relaciones sexuales contribuyen a tal actividad.

Una investigación llevada realizada en 2013 por Hippocampus llegó a la conclusión de que las relaciones sexuales potenciaban la reproducción de neuronas e incluso mejoraba la función cognitiva. Esto se explica porque las experiencias sexuales conducen al crecimiento celular en el hipocampo (parte del cerebro). Por ello, el sexo podría ayudar a prevenir el deterioro de la memoria.
– Disminución del deseo sexual
Existen necesidades imprescindibles como comer, beber o dormir: cuando estas no son satisfechas, el cuerpo da señales de que lo necesita para seguir viviendo. En cambio con el deseo sexual sucede justamente al revés.

Los expertos explican: “Es como en un círculo vicioso, la falta de sexo no hace que el cuerpo dé señales de que lo necesita, sino que el deseo se va apagando hasta desaparecer. Es decir, la libido se canaliza en otras actividades y el deseo sexual se inhibe. Es un problema que contribuye a agrandarse a sí mismo”, puntualiza la sexóloga María Martínez Murillo.
