Con algunos minutos de derivaciones menores pero también sonoras.
Es muy probable que ese récord sea superado en Año Nuevo, y eso no es cosa que se pueda bancar un choco con entereza y serenamente. El sensible aparato auditivo de estos animales se ve realmente conmovido por las explosiones y pueden reaccionar de manera agresiva, desesperada, fuera de control. Y si tiene un pitbull o un rottweiler, algunos les dan pastillas contra los nervios, pastillas que los sedan, y entonces los ruidos los siguen embromando, pero ellos no tienen ni ganas de protestar, como perros santiagueños, ni siquiera ladran, sólo se limitan a hacer así con la patita.
Otros métodos consisten en llevarlos lejos, pero el problema es que en cualquier lejos que sea siempre van a existir cohetes. No es solución. Es muy caro el método de encerrarlos en una pieza y hacerle a la pieza un tratamiento acústico de tal forma que no se escuche nada de lo que ocurre afuera.
Es muy caro. Otro sistema es hacerle durante varios días miau, miau, de tal forma que el perro se convenza de que no es perro, sino gato, y entonces no le de importancia a las detonaciones. Ahora se está imponiendo la tecnología y existen aparatos reproductores de sonidos para chocos.
Especies de pasacasets o pasadiscos que se adosan al lomo del choco como una especie de montura sonora y dos auriculares que van directamente a las dos orejas que todo perro suele tener a un costado de la cara. El sonido de la música que se escucha tapa al sonido de los cohetes, entonces el choco ni se da cuenta de lo que está pasando.
Ahora, es muy aconsejable que usted seleccione bien la música que va a ponerle al animal, porque, por ejemplo, si usted le pone varios CD de Pimpinela, puede que el choco se le cuelgue de su falda desesperado y con ladridos angustiantes le pida que le saque el aparatito, que él prefiere el sonido de los cohetes.
