La verdad es que Hugo Chávez se encarga de ser noticia muy seguido. La particular forma de ser del presidente de la República Bolivariana de Venezuela concita la atención del mundo y tiene, como todo notable, muchas personas que lo veneran y también muchas que lo detestan. Hasta se da el lujo de meterse con otros países, como el nuestro. Al parecer, elige las fechas de las elecciones.

    Ocurrió en la elección anterior, cuando Antonini Wilson se apareció por Argentina con una valija conteniendo 800.000 dólares. Según se dijo en su momento, era plata destinada a la campaña de Cristina. Nunca se avanzó con este tema, y si usted me pregunta, yo no sé qué ha hecho la Justicia argentina al respecto. Ahora se mandó la privatización de Techint, provocando un enfrentamiento entre los poderosos de la industria argentina y el Gobierno a treinta días de la elección para legisladores.

    Hace unas semanas, nuestra presidenta lo invitó a Chávez a visitar el país, conversaron muy amablemente y hasta lo mando a visitar Calafate tres noches, cuatro días con desayuno incluido. Entre las charlas que tuvieron, ¿no le dijo Chávez cuáles eran sus intenciones con respecto a la siderurgia de la multinacional Techint? Parece increíble que no hubieran tocado el tema. Si lo tocaron, ¿por qué Cristina se mantuvo en silencio y no dio muestras de lo que se venía? Y si no lo tocaron, ¿no aparece como un desaire que Chávez no le haya dicho nada? Como si uno va a lo de su vecino a tomar el té y el vecino no le dice nada de que a la mañana siguiente va a voltear la medianera.

    Para colmo, posteriormente, Chávez se reunión con Lula y dijo que va a seguir privatizando, menos a empresas brasileñas. A Cristina se le puso la cartera de gallina, lo llamó por teléfono y escuchó del otro lado: “Ja, ja, ja… ¿Y tú te lo creíste? Era una broma, Cristina, por favor, muchacha argentina. Era una broma”. ¿Fue realmente una broma? Los que escucharon la conversación no tienen esa impresión, aseguran que fue dicho y bien en serio. Y se armó en nuestro país el bolonqui que se armó.