Bien, se nos va el invierno y de deberíamos hacerle una poesía de despedida. Invierno querido / te vas a la nada / para que dejemos / a un lao las frazadas / pasó ya tu tiempo / de forma normal / y seguimos sin / garrafa social / Volverán las oscuras golondrinas / de mi balcón sus nidos a colgar / y los tordos en la calle San Martín / nuestras camisas mancharán / Hay que pasar el invierno/ decía Alsogaray / pero resultó que nosotros estamos / xatamente igual. Debemos reconocer que este invierno cumplió con su tarea, no fue uno de esos inviernos que hemos tenido, más tibios que pichí de bebé, fue un invierno con todo, hizo temperaturas bajo cero, sobre todo en el Sur, lo que ha provocado que los malayos quieran devolver Malargüe, cayó nieve varias veces y Mendoza se vistió de blanco, salvo Blanco Encalada, que ya lo estaba de antes, escarchilló, nos atacó varias veces un viento helado que te partía la cara y, como se sabe, no es fácil conseguir una cara nueva. Por momentos hubo Zonda, como corresponde a un agosto cuyano, pero Zonda fuerte, a tal punto que al escudo de la plaza Independencia se le volaron varias hojas de laurel. Fueron tres meses con aliento gélido y remembranzas del polo. En cuestiones políticas, estuvo bastante variado, el Gobierno nacional siguió su pelea por papel prensa y los de Clarín comenzaron a tocar el retrete del desierto, Kelso Kake siguió gobernando a su altura, Macri se puso un inyectable para teléfonos, Gioja continuó su gestión rodeado de minas, A Kirchner se le descompuso el bobo, no Moreno, no, el corazón digo, y Cobos se fue al exterior a dar un curso sobre cómo ser opositor siendo oficialista. Hoy pisaremos la primavera, según muchos, la estación más linda del año. Tal vez sería propicio recibirla con una poesía. Llega primavera y florece todo / la rosas, claveles y las margaritas / el amor travieso nos muestra sus modos / y se nos desnudan nuestras señoritas. / Florece el ciruelo, florecen los tilos / florecen hermosos los blancos almendros / y florece un ruego en boca de todos / qué florezca el sueldo, que florezca el sueldo, qué florezca el sueldo…
Chau, invierno
Bien, se nos va el invierno y de
deberíamos hacerle una poesía de
despedida
