El Gobierno de Mendoza prohibió desde el domingo los eventos que concentran gran cantidad de gente como boliches, casamientos y cumpleaños de 15 para frenar el avance del coronavirus. Los municipios adelantaron que habrá controles y sanciones para los que incumplan, en tanto, los propietarios de salones aseguran que han tenido que realizar reprogramaciones para adecuarse a la emergencia.

Si bien la provincia no presenta casos confirmados hasta el momento, en Argentina ya se registraron 56 contagios.

En la reunión que mantuvo ayer el gobernador con los intendentes se avanzó en el plan de suspensiones progresivas y se acordaron acciones conjuntas, entre ellas, que cada Municipio pondrá inspectores para que se controlen los negocios.

En el paquete de acciones informadas por el Ejecutivo, se determinó, además, el cierre de casinos y limitar la actividad de cines y restaurantes, que deberán funcionar a 50% de su capacidad, sin superar las 200 personas.

Los incumplimientos tendrán graves penas como clausuras y multas. “La intención no es recaudar” sino el cumplimiento de lo establecido para limitar la circulación del COVID-19, indicó el intendente de Mendoza, Ulpiano Suarez.

Mientras se siguen resolviendo las acciones, algunos propietarios de salones de fiestas señalaron que continuarán con sus agendas. En tanto, otros cancelaron todos sus eventos, comunicándose con sus clientes en el transcurso de la mañana de ayer.

“Por ahora seguiremos cumpliendo con nuestros clientes. Los eventos que tenemos no superan las 200 personas”, afirmó el dueño de un salón de fiestas y sostuvo que estos condicionamientos golpean fuerte en el sector.

Por su parte, una mamá que iba a festejar el miércoles 25 el cumpleaños de su hija en una granja explicó que a primera hora de ayer le dijeron que seguía en pie la celebración porque “era en un espacio abierto”. Sin embargo, una hora después, le confirmaron que no sería posible luego de conocer con detalle las medidas adoptadas por el Gobierno.

Dolores Montero, una reconocida organizadora de bodas para extranjeros, señaló que desde hace días viene reprogramando los casamientos para dentro de 8 meses, cuando la pandemia, estima, esté en su pico más bajo.

“En todo lo que es de proveedores tenemos los precios congelados en dólares, entonces no deberíamos sufrir modificaciones en los valores”, dijo y explicó que tuvo que fijar una fecha estimada por lo que decidió cambiar las bodas a noviembre.

La wedding planner agregó que es una falta de conciencia seguir con las fiestas donde hay gran concentración de gente. “Además, todas las bodegas están cerradas, sumado al cierre de fronteras”, concluyó.