En mi pueblo, el carnaval era una verdadera fiesta. Los niños y no tan niños jugábamos con agua ampulosamente. Baldes, fuentones, bañaderas, pelelas –en el peor de los casos–, todo servía para empapar al semejante, quien buscaba la misma satisfacción. Por la noche, durante varias de ellas, se realizaba el corso por las calles del centro. Ahí se mostraban las habilidades de los vecinos para hacer disfraces, algunos con inconvenientes. El GordoMandolini una vez se disfrazó de árbol y no sabía cómo hacer para que los perros no le orinaran los pantalones; la Teresa Dellepiaggi se disfrazó de coneja y, como en el pueblo todos eran pobres, todos la corrían, es más creo que cinco o seis la alcanzaron; el Cacho Filipini se disfrazó de Superman, se ponía en una esquina sonriendo y acariciando a todo el mundo, es que era Supermancito. El Aquiles de la Torre una vez se disfrazó de bidet, se vistió todo de blanco y en medio de la panza se ató al bolita Zapiola que era el ladrón oficial del pueblo, porque decía el Aquiles que todo bidet debe tener un chorro al medio. Hermoso los carnavales de mi pueblo. Había carrozas. Recuerdo una que se llamaba La primavera y mostraba veinte mariposones con alas, diez de ellos mujeres. Eran muy divertidos, una verdadera fiesta popular en la que abundaban los pomos perfumados, el papel picado y las serpentinas. Después vino Videla y los suprimió, alegando que los carnavales era subversivos. Bueno, para él, hasta la belleza era subversiva. Desde entonces fueron languideciendo estas fiestas populares, que tanta alegría esparcieron por los pueblos. Resistieron algunos magnos como el Carnaval de Gualeguaychú y el Carnaval de Humahuaca, una muestra maravillosa de la cultura de los antepasados, digna de verse, no se la pierda si puede. Pues bien, al parecer vuelven los carnavales, vamos a tener que ir eligiendo disfraces, por ejemplo cuélguese una bolsa de basura en cada músculo y disfrácese de Ricardo Fort, por ejemplo salga a la calle rodeado de minas así estará disfrazado de Gioja, por ejemplo hágase un vestido de papel con el mapa del delito y disfrácese de gobernador. No queda mucho tiempo, mientras tanto que ensayen las murgas. ¡Ha vuelto el carnaval a toda la Argentina/ vamos a desfilar/ al corso de Cristina! / Si querés disfrazarte/ de manera completa / andá a un barrio privado/ que está lleno de caretas/ Que todos usen máscaras/ porque la necesitan / que la vida en Argentina/ siempre ha sido mascarita.