Se está terminando el año y el camino se hace cuesta arriba, parece que estamos en Plaza de Mulas a 4000 metros de altura. Uno está cansado de todo, de todos y de uno también. Claro, quién le manda a uno andar con uno mismo encima. Más que el DNI, se usa en estos tiempos el CNI, cara natural de identidad. Se nos nota en la cara lo que nos está pasando, se puede distinguir. Cara de trámite: perteneciente a aquellos que deben esperar, hacer colas hasta el hartazgo, y muy posiblemente volver a su casa para volver mañana a hacer trámites. Cara de enculado: es una de las más comunes. Al tipo le molesta todo el trabajo, que le hablen, que lo saluden, que le haga un chiste, que lo miren, que lo rocen, que lo llamen. Tienen la susceptibilidad enardecida. Cara de duda: son portadores de la misma los que tienen muchas preguntas por contestarse ¿Me podré tomar vacaciones? ¿Adónde voy que sea más barato? ¿Con quién vamos a pasar las fiestas? ¿Me encontraré con el atorrante de mi cuñado? Cara de viajar en micro: la tienen aquellos que han llegado al centro en micro y deben volver a sus lugares en micro. Es una cara que mezcla, espera, plantón en la vereda, plantón en el micro, frenada, acelerada, curva violenta y contactos de su poto con potos vecinos. Cara de examen: Esta la portan los pibes que por estos días están tratando de arreglar lo que desarreglaron durante todo el año. Tiene tres variantes: cara de examen por rendir, que consiste en ojos abiertos del julepe, gesto de desesperación porque el profesor llama, y un dejo de ignorancia que no deja mucho margen para el optimismo. La cara de examen desaprobado es más evidente que embarazo de quintillizos, todo el rostro está preguntando: ¿Y ahora qué le digo a los viejos? Por el contrario la cara de examen aprobado es un compendio de alivio y satisfacción. También está la cara de mishiadura, que es la que tienen aquellos a los que el dinero se les terminó en enero del 2008. Esos son los que miran para arriba y gritan con el propósito de espantar a Papá Noel. Y está la cara de argentino típico que manifiesta una pregunta ¿El año que viene será peor que este? Es una cara con cierta dosis de miedo, con algo de bronca, y con algunos brillos de esperanza. ¿Cómo es la cara de funcionario? Pues una cara que está diciendo con una sonrisa, quedate tranquilo, lo tuyo sale, el año que viene, sale.
Caras
Se está terminando el año y el camino se hace cuesta arriba, parece que estamos en Plaza de Mulas a 4000 metros de altura.
