Candelaria Tinelli suele tener un gran movimiento en sus redes sociales. En Instagram, que es la que más usa y en la que cuenta con más de 4 millones de seguidores, sus fotos mostrando los tatuajes son moneda corriente. No faltan los posteos con sus amigas y hermanos, pero en los últimos días las cosas no le han sido sencilla en esa red que decidió censurarla.
Lo cierto es que la hija de Marcelo Tinelli subió una imagen suya frente al espejo, arrodillada y con una mano agarrando el pantalón, como si se estuviera a punto de quitáselo. El epígrafe rezaba: “Mi cuerpo pide pista”. Como podía esperarse, las repercusiones estuvieron a la orden del día. No pasó desapercibido. Los comentarios y opiniones de sus fanáticos no tardaron en aparecer. Sin embargo, de un momento para otro, la publicación desapareció.
Ante la situación y con la rebeldía que la caracteriza, a las pocas horas la cantante volvió a subir la misma imagen, pero esta vez en sus historias. Allí explicó qué había sucedido: “Me censuraron esta publicación -comentó, algo molesta-. Me parece gracioso porque no entiendo qué tiene de sexual, y a la vez, me preocupa mucho que siga habiendo gente tan cerrada mentalmente”. Para finalizar su descargo, con un dejo de fastidio en sus palabras, soltó: “Me tienen podrida, que la cola, que las lolas. Solucionen ustedes si ver el cuerpo natural de una mina les genera eso”.

Cuestiones como la que vivió Lelé se vienen replicando con mayor asiduidad dentro de Instagram. En muchos casos cuesta entender qué política se lleva adelante. Los parámetros no parecen ser los mismos y la línea de censura no es del todo clara. En los últimos dos meses se dieron varios casos dentro del mundo del espectáculo. Y los famosos que salieron a criticar el accionar en casos puntuales.
