Un grupo de amigos y sus familias vivieron una escena tan inesperada como curiosa durante la noche de este sábado en una propiedad de Luján de Cuyo: una enorme polilla se posó sobre una mesa en el patio de la casa y, por su tamaño y aspecto, llamó de inmediato la atención de todos.
El ejemplar, con alas amarillas atravesadas por franjas violáceas y un cuerpo robusto y velloso, corresponde a la conocida polilla imperial, un lepidóptero nocturno de la familia Saturniidae y habita en toda América. Por sus hábitos nocturnos, no es común encontrarla.
Un visitante inofensivo
A pesar de su apariencia imponente y de su gran tamaño –puede alcanzar entre 10 y 15 centímetros de envergadura-, no representa ningún peligro para las personas. No pica, no muerde y tampoco es venenosa.
Este tipo de insectos suele ser atraído por la luz artificial y puede ingresar en casas durante las noches cálidas, especialmente en zonas con arbolado y espacios verdes.
En su etapa adulta, la polilla imperial tiene una característica particular: no se alimenta. Vive de las reservas de energía que acumuló cuando era oruga, período en el que consume hojas de árboles. Su único objetivo en esta fase es la reproducción, por lo que su vida es corta.
Un hallazgo poco habitual
Si bien la especie habita en distintas regiones del continente, no es común observarla tan de cerca, lo que explica el asombro que generó en los presentes. Su coloración le permite camuflarse con facilidad en troncos y follaje, por lo que muchas veces pasa desapercibida.
Ante la aparición de estos ejemplares, los especialistas recomiendan no tocarlos ni dañarlos y, simplemente, ayudarla a salir al exterior para que continúe su ciclo natural.
