El bungee sport dance, una disciplina que genera sensación de vuelo y fusiona danza contemporánea, acrobacia, jazz y ballet, suma cada vez más adeptos en Mendoza.

Para practicarlo hace falta un arnés como el de escalada y una cuerda elástica que va sujeta al techo y que ayuda a saltar, caer y correr, obligando a trabajar la resistencia.

La técnica es elegida sobre todo por las mujeres para quemar calorías, lograr elasticidad corporal, mejorar la coordinación motora y tonificar los músculos del abdomen, los brazos y las piernas, con el beneficio de cualquier actividad cadiovascular y aeróbica.

La gimnasta y entrenadora física, Maru Bayot (35), es de Buenos Aires y se instaló hace dos años en la provincia donde comenzó a dar clases en Godoy Cruz, en uno de los primeros centros, si no el único, que hay en Mendoza. Aseguró que si bien el sistema ya era conocido en la Argentina, tomó auge en el último tiempo cuando  se volvió tendencia en Tailandia, país del que muchos creen es originario.

“Es una disciplina que destaca una conexión muy importante entre cuerpo y mente”, aseguró y detalló que las clases de bungee sport son de una hora, dos veces por semana,  y se trabaja la resistencia aeróbica mediante ejercicios y rutinas de entrenamiento funcional.

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En lo que respecta a la danza, el curso suma 30 minutos más donde se desafía la gravedad y se crean coreografías.

“Cualquier persona puede hacerlo. Salvo quienes tengan alguna enfermedad cardíaca. La ventaja es que quienes tienen problemas para hacer ciertos deportes, pueden practicarlo porque la cuerda reduce el impacto articular”, comentó.

En todos los casos, el objetivo es buscar un entrenamiento planificado y complejo. “Se logra estabilidad y control con el elemento a trabajar y una conciencia con el cuerpo para evitar lesiones, reforzar y ajustar movimientos”, refirió.

Alejandra Escudero (36) empezó a hacer bungee hace 6 meses y contó que le resulta una actividad muy divertida. “A nivel físico  noto cambio en la zona de abdomen y piernas principalmente. También tengo mayor elasticidad”, dijo.

Por su parte, María Gabriela Álvarez (48) y Marta Benítez (44) agregaron que se sienten con mayor energía, pero lo que más disfrutan es ” la sensación de libertad” y de conexión con el cuerpo.

Camila Diaz Velez (24) percibió el fortalecimiento del abdomen, la espalda y  brazos al poco tiempo de sumarse al grupo.

La profesora que también es instructora de pilates y gimnasia artística sostuvo que lo principal es tener un buen equipamiento el cual, incluso, resiste cuerpos de 100 kilos. Lo cierto es que la mayoría de los insumos son importados y uno completo puede rondar los $17.000.

Las alumnas hicieron hincapié en el hecho de que no hay límites de edad y que es una forma de hacer ejercicio y expresarse con el cuerpo de manera diferente y divertida.