Me pararon en la calle, Carla y Mercedes, no más de 20 años. Querían charlar un ratito. Accedí con gusto. Me dijeron: estamos bipolares. Me preocupé, porque la bipolaridad es una enfermedad psíquica muy peligrosa, y muy moderna, resultado de estos parámetros de los que se vale nuestra sociedad actual. Pero ellas me tranquilizaron. Me dijeron que al decir bipolares se referían a un estado de ánimo, que estaban desganadas con la vida, esto me quisieron decir. Tuve ganas de charlar con ellas, pero se me fueron entre la vorágine de ese mediodía.
Lo hago ahora, tal vez me escuchen o tal vez vos estés pasando por una situación parecida. Por empezar, la vida es linda. No es una perogrullada, es una afirmación que merece hacerse, porque están los detractores de la vida, que se ocupan de hacernos ver el lado negro de las cosas, que existe, sin dudas, pero que no podría existir si no existiera el lado luminoso, de manera alguna. ¿Cuál es? Primero, tenés tiempo. ¿Sabés lo valioso que es eso? Tiempo para equivocarte, tiempo para arrepentirte y, fundamentalmente, tiempo para aprender y para hacer. Segundo, tenés afectos que te están cuidando. Yo sé que algunos familiares por ahí son más pesados que acunar a un chancho, pero, seguramente, encontrarás en ellos, aún los molestos, un espacio para la comprensión y las caricias.
Tercero, tenés tus amigos y amigas, y si no los tenés, apurate que te están esperando a la vuelta de la esquina. Con ellos podrás compartir dudas pero también soñar. Cuarto, tenés todo el amor por delante. Y si te va mal con tu pareja actual, tratá de salvarla, pero, si no es posible, siempre habrá allá adelante alguien que la supere o lo supere en cuestiones de amor. Quinto, podés estudiar. No me interesa que estudiés para rendir bien, me interesa que estudiés para que crezcas interiormente, el mundo está lleno de instrucciones de mundo y sólo el conocimiento te abrirá las puertas a esos paisajes. Sexto, vos sos la esperanza, piba, no la busqués por afuera, que te está habitando. Sos vos.
Por eso te hicieron, por eso naciste, naciste por un acto de amor, por eso estás ocupando un lugar en este planeta que no puede ser de ninguna forma un lugar vacío. En cada paso que avances, el mundo avanzará con vos. Y, por último, tenés la fabulosa posibilidad de cambiar el orden establecido, si te disgusta, por un nuevo orden que evite que los jóvenes contraigan bipolaridades. Yo fui lo que vos sos y, en algún momento, me sentí más desorientado que caballo arriba del techo. Entonces, pedí ayuda, como vos me la pediste, y encontré manos abiertas y llenas de afecto.
Tu vida nos interesa, tu vida es una recreación de la nuestra, y estamos seguros de que serás mejor que nosotros. Que no te confunda tu condición de ser humano, tenés alas y todo el cielo para poder volar. Como Juan Salvador Gaviota, para que la bandada llegue más alto, cada vez más alto.
