“El que se fue a Sevilla perdió su silla”, dice el refrán. La canción infantil agrega en este mismo sentido: “Juguemos en el bosque mientras el lobo no está ¿Lobo está?” No, el Omar Parisi se delujanó, se fue a las uropas con su mujer a celebrar sus 25 años de casados en primeras náuseas.
No sabían bien por dónde iban a andar. A Madrid no; a Barcelona, no; a París, sí. ¿Entonces, quién gobierna Luján de Cuyo? Bueno, cuando no está el intendente asume el presidente del Consejo delirante, perdón, Deliberante, en este caso, Andrés Sconfienza, que, por supuesto, es del mismo partido que el intendente vacacionero.
¿Seguro que es del mismo partido? Seguro, si no, se produciría una situación, al menos, incómoda como aquella vez –¿te acordás?– que Cristina tenía que viajar a China para tratar de venderle un kilo de soja por habitante y no fue porque tenía que dejar el Poder Ejecutivo a cargo del Cleto, a quien le tenía más confianza que Batman al Guasón. Entonces no hubo problemas, porque Sconfienza tiene tantas plumas como Parisi. Pero es que apenas decoló el avión que llevaba a Parisi, el Andrés sacó un decreto, adelantando las elecciones en el departamento. ¡Papá! El despiplume que se armó.
Esta es una clara maniobra de De Marchi, perdón una oscura maniobra de De Marchi. El intendente se enteró y se quiso bajar del avión en pleno océano Atlántico. Aguinaga dijo: “Nos portamos peor que el kirchnerismo”. Traté de averiguar si el adelantamiento de las elecciones significaba un beneficio para los demócratas y en ningún lado hablan del tema. El tema es cómo se hizo el llamado.
“Fue una puñalada trapera”, dijo un ganso mientras se ponía Paco Rabanne en sus plumas. Es un conflicto entre omares, el Omar Parisi, contra el Omar de Marchi, y va a durar mucho, porque el nombre Omar significa larga vida. “No digas gansadas”, dijo un ganso antropófago que estaba comiendo un paté. No había más tiempo, si no se sacaba el decreto se perdía la posibilidad de adelantar las elecciones.
Un ganso que estaba jugando al juego de la oca tiró el dado, sacó un siete. Dijo: “Ya no se puede confiar ni en quienes confiamos”. ¿Cómo es el nombre? ¿Sconfiensa o desconfianza? Y seguramente seguirán los picoteos en el corral VIP. Moraleja: si te vas, fijate bien a quien dejás. Moraleja dos: no todas las plumas tienen el mismo color. Moraleja tres: no todo conservador conserva lo que es. Moraleja cuatro: para hacer una picardía sólo hace falta un rato. Moraleja cinco: al que se adelante en una elección hay que cobrarle orsai.
