Siempre que paró llovió. Todo lo que sube baja. Mientras más alto subas, más duro ha de ser el golpe cuando caigas. Un amigo dice, cuando se encuentra con algún petulante que hace ostentación de su posición encumbrada: “Te espero a la bajadita”.
Todo este puñado de refranes se me está ocurriendo para describir la situación de muchos que se lanzaron como pre candidatos a intendente. ¡Se están bajando todos! Si la cuestión continúa así, el oficialismo va a salir a pedir que, por favor, se presente alguien, porque, sin contrincantes, no se puede competir. Hagamos un análisis de los abajeños. Se bajó en su momento el Lole Reutemann.
Una pena, porque con él hubiéramos tenido una campaña muy graciosa. Porque es tan ocurrente el Lole, tan vital, tan festivo, que sin él no será lo mismo. Se bajó el Cleto. El vago miró hacia los cuatro puntos cardinales y no vio ni al canario. “No meeeee dejen solo”, dijo, pero lo dejaron y, entonces, el Cleto tuvo la impresión de que iba a sacar un solo voto, el suyo.
“Y, para colmo, mi voto no es positivo”, pensó. Sigamos, se bajó Duhalde o, por lo menos, dejó de competir en su confrontación con Rodríguez Saá. La verdad es que era como una carrera entre dos tortugas. Duhalde no se presentó en las pre internas del PJ disidente. Duhalde abandonó, dijo Rodríguez Saá se fue a una peluquería de la Plata que es la única peluquería en el país con GPS. Sigamos, el Pino Solanas se bajó.
Dejó de practicar alpinismo y se va a presentar para jefe de Gobierno de la Ciudad autómata de Buenos Aires. Sigamos, Ernesto Sanz se tomó quince días para ser candidato o no, muchos piensan que, con quince segundos, le debería bastar. Sigamos, Macri está tanteando el terreno con un pie con intenciones de bajarse. Das Neves y Felipe Solá son como dos australes, ya salieron de circulación. Loco, no van a quedar candidatos. Vamos a entrar al cuarto oscuro y nos vamos a encontrar con una sola boleta.
La oposición se ha opuesto con tal mala fortuna que terminó siendo la oposición de la oposición. Es que Cristina sigue midiendo muy bien y competir contra ella es usar un elastiquín para voltear un elefante. Bueno, muchachos, pero se están olvidando de que lo importante es competir.
Estamos recién en abril, faltan cuatro meses para las primarias, y seis para las generales y esa promiscuidad de candidatos que se percibía a comienzo de año ha quedado más desierta que autocine al mediodía. Alfonsín es, al parecer, el único que insiste en oponerse al oficialismo. Es que tiene gran parte de la campaña resuelta, porque, como es igual al padre, van a usar los mismos afiches que en el 83. Todo lo que subió bajó, pero nunca pensé que abajadero iba a ser tan rápido. Faltaría que se baje Cristina. ¿Qué hacemos entonces, ah? Se están olvidando de que el voto es un derecho y una obligación. No nos obliguen a ser torcidos.
