Sergio Massa, ministro de Economía, anunciará el lunes nuevas reglas para los importadores. El objetivo para el último trimestre del año es cuidar las reservas que se acumularon a través de las liquidaciones del campo. Por ahora, se postergó el “dólar Qatar”

El Gobierno establecerá una especie de blindaje sobre las divisas norteamericanas que ingresaron al Banco Central, a través del “dólar soja”, mediante un cambio en el esquema de autorización de importaciones. Esto para dar más previsiblidad a las empresas, al brindarles mayor certeza sobre el acceso al tipo de cambio oficial.

Así, la entidad brindará a las compañías una fecha concreta de acceso a los dólares, al mismo tiempo que recibirán la autorización para ingresar productos. Además, se eliminarán las licencias automáticas de productos suntuarios que tienen vía libre de ingreso, por ejemplo, los casos de relojes de alta gama o motos de agua.

Desde Casa Rosada creen que esto reducirá las “remarcaciones preventivas”, aumentos exagerados ante el temor de no poder reponer la mercadería debido a las dificultades de acceso al mercado cambiario.

Para compensar las nuevas restricciones, se anunciará la liberación de dólares para que puedan pagarles a sus proveedores del exterior a 21.000 Pymes. Muchas habían quedado en un estado de virtual default comercial, por las dificultades para girar divisas.

Massa logró una liquidación récord, superior a los U$S 8.000 millones a partir del tipo de cambio especial ofrecido para la liquidación de la soja a $200, lo que le permitió aumentar la recaudación por retenciones. Sin embargo, el país tiene reservas por menos del 1% del PBI.

Asimismo, el ministro volvió a descartar una devaluación brusca. La proximidad del calendario electoral vuelve imposible arriesgar un salto cambiario, que desataría más inflación y pobreza. Tampoco habrá tipos de cambios diferenciales para otros sectores, sino programas de incentivo para aumentar exportaciones. 

Respecto al aumento del dólar que pagan quienes tienen consumos en el exterior, que se hizo conocido como “dólar Qatar”, se habría optado por no efectuar cambios al esquema actual, al menos no en las próximas semanas. 

El plan en análisis implicaba la imposición de un cambio trascendental en los resúmenes de las tarjetas de crédito: el saldo mostraría un número expresado en dólares, pero el pago se debería realizar con un tipo de cambio por encima del oficial. La intención era acercar esa cotización a $300.

Pero parte del equipo económico duda. “Si ponemos un dólar a $300 tanto para los que entran como para los que salen, no ahorraríamos muchas reservas, podríamos perder encajes en dólares y recaudación”, señalaron cerca de Massa.

Es decir que si se dispone ese piso para el dólar, también se le está diciendo a quien vende blue, bolsa o contado con liquidación, que no debe desprenderse de sus billetes por debajo del valor que admite el Gobierno.