La renuncia de Marco Lavagna a la conducción del INDEC, tras seis años al frente del organismo, reactivó la discusión sobre la autonomía del sistema estadístico y el futuro del nuevo Índice de Precios al Consumidor.

Lavagna atravesó dos gestiones de signo político opuesto —el Frente de Todos y La Libertad Avanza— bajo el perfil de funcionario técnico, con el objetivo declarado de recomponer la credibilidad de un instituto marcado por la intervención de la década pasada. Su salida se produjo a pocos días del estreno previsto del IPC actualizado y fue oficializada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien designó en su lugar a Pedro Lines.

El desplazamiento expuso las tensiones internas en torno a la implementación del nuevo índice, basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018. A ocho días de la publicación del dato de inflación de enero de 2026, el Gobierno resolvió postergar su debut.

De este modo, se interrumpió una transición que buscaba actualizar ponderaciones vigentes desde 2003/2004 y evitar recalibraciones retrospectivas en otras estadísticas clave. La decisión se inscribe en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria y ajustes en tarifas y subsidios.

Caputo confirmó que el nuevo IPC no se pondrá en marcha en el corto plazo y respaldó a Lines, hasta ahora director técnico del organismo. El ministro relativizó el impacto del cambio metodológico al señalar que las simulaciones realizadas mostraban diferencias marginales respecto del índice vigente. Sin embargo, el rediseño del IPC incluía un mayor peso del rubro Vivienda —que concentra servicios públicos—, además de Transporte y Comunicaciones, una modificación relevante en un escenario de quita de subsidios y recomposición de tarifas.

La actualización del IPC había sido también un pedido explícito del Fondo Monetario Internacional, que reclamó reflejar los cambios estructurales en los patrones de consumo para mejorar la calidad de los datos.

En 2025, el rubro Vivienda lideró los aumentos interanuales con un alza del 41,6%, aunque su impacto inflacionario fue moderado bajo las ponderaciones actuales. Mediciones privadas con la ENGHo 2017/2018 estimaron una inflación anual levemente superior a la oficial, lo que alimentó la controversia técnica y política.

La salida de Lavagna se suma a otros cambios recientes en el INDEC, como la modificación en la difusión de estadísticas de turismo tras la finalización de un convenio histórico con la Secretaría de Turismo y Deporte. Desde el organismo anticiparon ajustes en la presentación y periodicidad de la información a partir de enero de 2026, con el compromiso de sostener la mayor cantidad posible de indicadores.

La renuncia reabrió el interrogante sobre la estabilidad institucional del INDEC y la capacidad del Gobierno de sostener una agenda estadística ajena a las urgencias coyunturales.