El enfrentamiento político entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel escaló tras las irregularidades detectadas en la sesión que determinó la destitución del senador entrerriano Edgardo Kueider. El ministro de Defensa, Luis Petri, respaldó la postura del mandatario por las desprolijidades que podrían llevar a la anulación de la votación.
“No puede cumplir doble rol”, sentenció Petri, refiriéndose al hecho de que Villarruel presidió la sesión mientras también ocupaba formalmente la Presidencia de la Nación.
Con 61 votos a favor de la expulsión de Kueider, perteneciente al bloque de Unión por la Patria (UP), el resultado podría ser invalidado si la Justicia determina que la sesión fue nula. La controversia surgió porque Villarruel dirigió la reunión en lugar del presidente provisional del Senado, un rol que, según Petri, debería haber asumido al quedar Milei a cargo de la agenda presidencial en Italia durante el fin de semana.
“El tema es si esa sesión será impugnada, porque claramente ella no debía presidirla”, sostuvo el funcionario, quien además apuntó que las fallas procesales abren la puerta a una revisión judicial.
Si bien Petri reconoció que la mayoría necesaria para remover a Kueider podría alcanzarse nuevamente, insistió en que Villarruel no debía ocupar ambas funciones simultáneamente, ya que la Constitución establece una clara separación de responsabilidades.
Petri hizo estas declaraciones durante su participación en el programa de Mirtha Legrand, donde afirmó que la decisión de Villarruel no fue consultada con Milei. “El presidente había informado el martes, a través de los canales correspondientes, que viajaría a Italia”, explicó, recordando que este viaje fue planificado durante la visita de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a la Argentina.
Según el ministro, la vicepresidenta debía asumir únicamente las funciones ejecutivas, dejando la presidencia del Senado en manos de su titular provisional.
Desde su perspectiva, el ministro demostró que el vínculo institucional entre Milei y Villarruel se encuentra fracturado, subrayando que “ni siquiera lo institucional funcionó en esta ocasión”. A su juicio, la notificación temprana del viaje presidencial debía garantizar una transición clara y evitar que Villarruel ejerciera ambos roles.
Por su parte, Villarruel defendió su actuación, argumentando que no había recibido la notificación formal del escribano presidencial sobre la salida de Milei.
En respuesta a las críticas recibidas en redes sociales, afirmó que hasta la firma del acta de traspaso, realizada el jueves a las 19 horas, seguía siendo vicepresidenta en ejercicio. Sin embargo, fuentes cercanas a la Presidencia desmintieron esta versión, asegurando que el martes a las 8:37 horas se había enviado un documento oficial notificando su nueva responsabilidad.
