El ministro de Seguridad y Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro, reconoció que los policías que balearon y mataron a Lucas González “sin lugar a dudas actuaron mal”.
“Se trabajó mal porque hubo un policía que disparó cuando no estaban los presupuestos para que lo hiciera”, resumió en diálogo con Paulo Vilouta en radio La Red.
Lucas recibió el jueves a la mañana un disparo en la cabeza cuando viajaba con amigos en un Volkswagen Suran, en el barrio porteño de Barracas. La bala partió desde el arma de fuego de un policía de la Ciudad, que estaba vestido de civil y se trasladaba junto a otros dos oficiales en un auto sin identificación oficial.
Minutos antes del ataque, los chicos habían frenado en un kiosco cercano a la villa 21-24 a comprar un jugo. Lo que sucedió después y el desenlace fatal es materia de investigación por el juez Alejandro Cilleruelo. Los policías implicados dicen que los jóvenes no acataron la voz de alto y empuñaron un arma. La familia de los adolescentes que estaban en la Suran aseguran que los adolescentes se asustaron porque pensaban que los querían asaltar y todo terminó en un nuevo caso de gatillo fácil.
Las claves de la investigación giran en torno al accionar de los miembros de la Policía de la Ciudad: ¿Por qué estaban de civil en un auto no identificado como policial? ¿Se identificaron en algún momento como oficiales? ¿Es verdad que los jóvenes estaban armados? Por lo pronto, las pericias quedaron a cargo de la Policía Federal.
