Martín Guzmán aún está intentando asimilar el duro golpe político que sufrió tras su fallida intención de echar al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, apoyado por el kichnerismo duro. Así las cosas, la presencia del ministro de Economía en la gira europea que encabezará el presidente Alberto Fernández la semana próxima y el respaldo del vocero del FMI, Jerry Rice, se transformaron en un bálsamo para el funcionario que atraviesa un momento complicado.

El caso Basualdo desnudó la fuerte interna en el Frente de Todos. Guzmán le pidió la renuncia -avalado por Fernández- pero el entorno de la vicepresidenta Cristina Kirchner lo sostuvo en el cargo. La tensión se mantiene, más allá de la forzada foto de unidad de los últimos días. Mientras en la Casa Rosada aseguran que el subsecretario será removido en los próximos días, La Cámpora no cede y defiende a su referente energético.

El enojo de Guzmán con Basualdo está vinculado a la política tarifaria en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El kirchnerismo no tolerará aumentos superiores al 10% en un año electoral, aunque eso obligue a aumentar los subsidios y, por lo tanto, el déficit fiscal.

¿Cómo se financiará ese agujero adicional de las cuentas públicas? Hay dos opciones: con emisión monetaria o con más deuda del Tesoro en el mercado interno.

Se trata de un impacto directo al programa económico del ministro, que busca acordar con el Fondo Monetario Internacional una reestructuración de los vencimientos de este año. Una de sus herramientas para convencer al organismo es, justamente, marcar un sendero de reducción fiscal.

Guzmán considera que subsidiar en forma exagerada y general las tarifas no es “progresista”, por lo que impulsa un programa segmentado para apoyar a los sectores sociales más castigados y que las clases media y alta paguen la totalidad de la tarifa. Por el momento, pierde la batalla con el kirchnerismo, que además avanza con un proyecto en el Congreso con el que busca restarle aún más margen de acción al ministro.

En este sentido, un proyecto de declaración del senador ultra K Oscar Parrilli pide que el desembolso del FMI -estimado en 4.350 millones de dólares- sea usado para “paliar la pandemia” y no para pagar “deuda o intereses”, como pretende Guzmán. Se trata de un proyecto de declaración, por lo que no es vinculante ni obligario. Entonces es, principalmente, una sentencia política del Frente de Todos al ministro de Economía.

Pese a todo, Guzmán está dispuesto a resistir y el kirchnerismo, pese a sus objeciones con la gestión económica, sabe que no será reemplazarlo sin generar un cimbronazo cambiario.

De todas maneras, según publica el diario Clarín, el gobernador bonaerense Axel Kicillof quiere aprovechar la situación para fortalecer su control sobre el área, por lo que ya dejó trascender que tiene un candidato listo: Augusto Costa, el economista que actualmente ocupa el cargo de ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires.

Costa además fue Secretario de Comercio durante la última presidencia de Cristina Kirchner, cuando Kicillof era ministro de Economía.