El presidente Javier Milei se conectó este miércoles desde París con el 62° Coloquio de IDEA en Mar del Plata y planteó las elecciones de 2027 como una definición de época. “Van a tener que elegir entre un país grande o un país miserable”, afirmó ante un auditorio de empresarios, en una intervención donde pidió “paciencia” con el modelo económico y cargó contra la oposición.

“Mi rival soy yo mismo, es casi insultante tener que debatir con un comunista”, dijo Milei tras ser preguntado por las posibles candidaturas de Myriam Bregman y Axel Kicillof: “Qué me importan los que atrasan 100 años y que fracasaron siempre”.

En otro tramo, el mandatario aseguró que cumplió sus “promesas de campaña a mitad del período” pero reconoció que los resultados no son inmediatos. “Los procesos de crecimiento no son instantáneos, demandan mucho tiempo”, explicó. Y prometió que, de ganar en 2027, “va a redoblar el ritmo de las reformas, la inflación se va a pulverizar y la economía va a crecer mucho más”.

Milei destacó las cifras de crecimiento de su gestión, que según sus estimaciones triplicarán el ritmo de la OCDE, y ratificó que el FMI proyecta a Argentina como el cuarto país que más crecerá en el mundo. “La discusión hoy es a qué velocidad va a bajar la inflación, a cuánto vamos a poder crecer y eso va a tener impacto en cómo mejoran los salarios y cae la pobreza”, señaló.

Sin embargo, el tono optimista convivió con la necesidad de justificar el dato negativo de actividad económica de la semana pasada. El Presidente pidió ser “prudente” con la lectura de las cifras desestacionalizadas y aclaró que eso no implicaba una crítica a los técnicos del Indec.

Apuntó también contra la oposición, a la que calificó como “la máquina de impedir” y “un grupo de personas dispuesto a romper todo”. “Si quieren vivir en un país próspero, serán los mejores cuatro años de la historia, pero si deciden otra cosa, pagarán las consecuencias por elegir el camino de los últimos cien años”, advirtió.

Consultado sobre si seguiría recortando el Estado, fue directo: “La motosierra sigue funcionando”. Y vinculó la reducción del gasto público con el desarrollo del mercado de seguros privados: “En la medida en que podamos avanzar en la revolución de los seguros, eso va a permitir bajar el Estado y los impuestos”.