Esta semana el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer la inflación de junio y tanto el Gobierno como las principales consultoras privadas coinciden en una expectativa: que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) vuelva a ubicarse por debajo del 2%.
De confirmarse esa proyección, sería el tercer mes consecutivo de desaceleración, luego del pico registrado en marzo, cuando la inflación alcanzó el 3,4%.

El optimismo oficial también se apoya en el dato difundido por la Ciudad de Buenos Aires, donde el IPC de junio fue del 1,8%, un indicador que habitualmente sirve como anticipo de la tendencia nacional.
Qué proyectan las consultoras
Las estimaciones privadas ubican la inflación de junio entre el 1,8% y el 2%.
La consultora C&T calculó un 1,9%, al igual que Libertad y Progreso, mientras que Analytica proyectó un 1,8%. Por su parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimó un 2%, aunque el grupo de consultoras con mejores antecedentes de pronóstico la ubicó en 1,9%.
En la mayoría de los casos, los analistas atribuyen la desaceleración a una menor presión de los alimentos y bebidas durante las últimas semanas de junio, pese a que algunos rubros, como salud y vivienda, continuaron mostrando incrementos superiores al promedio.
El interrogante pasa por el dólar
Más allá del dato de junio, los economistas advierten que el foco ya está puesto en lo que pueda ocurrir durante julio.
El director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, sostuvo que la tendencia de la inflación continúa siendo descendente, aunque consideró que la reciente suba del dólar podría comenzar a reflejarse en los precios durante las próximas semanas.
“Hay bastantes chances de que la inflación quede por debajo del 2%”, afirmó el economista, aunque aclaró que la desaceleración no necesariamente será lineal.
En ese sentido, explicó que el aumento del tipo de cambio todavía no mostró un traslado significativo a los precios, aunque ese efecto podría aparecer durante julio o en los meses siguientes.
Tiscornia también señaló que no todos los sectores reaccionan de la misma manera frente a una suba del dólar y cuestionó los aumentos preventivos. “Es lógico que el tipo de cambio suba. Lo que no es lógico es que por esa suba un peluquero tenga que aumentar un 5% su servicio. Eso ocurre por las distorsiones que históricamente tuvo la economía argentina”, ejemplificó.
Qué espera el Gobierno
Desde la Casa Rosada también se muestran confiados en que la inflación mantenga la tendencia descendente.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, proyectó un índice cercano al 1,9%, aunque aclaró que se trata de una estimación. En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el proceso de desaceleración continuará durante los próximos meses y sostuvo que el Gobierno trabaja para consolidar la estabilidad de los precios.
El dato oficial que difundirá el INDEC permitirá confirmar si junio logra perforar finalmente el umbral del 2%, una cifra que el Gobierno considera clave para reforzar la señal de que la inflación continúa desacelerándose, aunque el comportamiento del dólar seguirá siendo una de las principales variables a seguir en el segundo semestre.
