Los organizadores de la carrera de trail Doble Apolo aseguraron que el ataque de un grupo de jinetes contra los corredores en General Roca, Río Negro, fue un hecho premeditado. Además, afirmaron que el evento contaba con todos los permisos necesarios y sostuvieron que la agresión está vinculada a un conflicto de larga data con un grupo de familias que reclama el uso exclusivo de una parte del Área Natural Protegida Paso Córdoba.

Alejandro Pellegrini, uno de los responsables de la competencia, explicó que el recorrido había sido autorizado por las autoridades municipales y provinciales, como ocurre en cada edición del evento.

“Presentamos toda la documentación con meses de anticipación. Los planos del circuito son revisados y los guardias ambientales determinan por dónde podemos pasar. Teníamos todos los permisos para realizar la carrera”, afirmó.

Un conflicto que lleva varios años

Pellegrini señaló que las diferencias con algunos habitantes del sector no comenzaron este año. Según explicó, en las primeras ediciones de la competencia mantuvieron reuniones con los vecinos y hasta modificaron parte del recorrido para evitar conflictos.

Sin embargo, aseguró que en los últimos años un grupo de familias volvió a oponerse al paso de los corredores porque considera que toda esa zona les pertenece, a pesar de que el municipio continúa autorizando el desarrollo de la competencia.

El organizador sostuvo que el predio donde se realizó la prueba corresponde a tierras fiscales administradas por la Municipalidad de General Roca. En ese lugar, explicó, algunas familias cuentan con permisos para la cría de animales, pero no poseen derechos exclusivos sobre toda el área.

“Aparecieron cuando largó la carrera”

Pablo González, también organizador de la Doble Apolo, afirmó que el ataque fue planificado y relató que antes del inicio de la competencia no existía ninguna señal de conflicto.

Contó que, como parte del protocolo, recorrieron el circuito media hora antes de la largada y que el personal encargado de señalizar el trayecto terminó su trabajo apenas minutos antes de que comenzara la carrera.

“No había absolutamente nada. Apenas largaron los corredores aparecieron ellos. Si hubiéramos sabido que podía pasar algo así, nunca habríamos puesto en riesgo a los participantes”, aseguró.

González también cuestionó a los agresores y sostuvo que representan únicamente a un reducido grupo de familias que pretende impedir el acceso a un espacio público.

Corredores lesionados y denuncia judicial

El ataque ocurrió durante la 17.ª edición de la Doble Apolo, cuando un grupo de jinetes interceptó a los participantes del circuito de 8 kilómetros, les arrojó piedras, utilizó boleadoras y rebenques para golpearlos y retiró parte de la señalización del recorrido.

Como consecuencia de la agresión, varios corredores sufrieron lesiones. Los organizadores informaron que algunos ya realizaron denuncias por las heridas sufridas y que en las próximas horas otros participantes harán lo mismo.

Además, confirmaron que presentarán una denuncia ante la Justicia para que se investigue el ataque y se determinen las responsabilidades de quienes participaron en el violento episodio.

“La verdad es que después de vivir algo así cuesta pensar en volver a organizar una carrera”, concluyó Pellegrini, al referirse al impacto que dejó el hecho entre los participantes y la organización.