Si un adolescente dice que alguien está “farmeando aura”, probablemente no esté hablando de algo que un adulto pueda encontrar en un diccionario. La expresión forma parte de un nuevo código juvenil que combina videojuegos, redes sociales, memes e inglés y que, en los últimos meses, empezó a salir de las pantallas para convertirse en una curiosa competencia presencial.
Las llamadas “batallas de aura” ya aparecen en videos registrados en distintos espacios públicos de Argentina y otros países de la región. Dos personas se enfrentan cara a cara y buscan demostrar quién tiene más presencia, seguridad, estilo o carisma. No hay una pelea ni una prueba deportiva: ganan quienes consiguen generar la mejor reacción del público.
Pero para entender por qué alguien puede “ganar” o “perder” una batalla sin tocar al rival, primero hay que entender qué significa exactamente “farmear aura”.
Entre videojuegos y redes
La frase surge de la combinación de dos conceptos.
“Farmear” viene del inglés to farm, un término que los videojuegos incorporaron para describir la repetición de determinadas acciones con el objetivo de obtener recursos, experiencia o puntos. Juegos como League of Legends, Honor of Kings y Pokémon Unite ayudaron a popularizar esta lógica entre los jugadores.
“Aura”, por su parte, fue resignificada en las redes sociales. Ya no se refiere a una energía o cualidad espiritual, sino a una especie de medida imaginaria del carisma y la presencia de una persona: cuánto estilo, seguridad, atractivo o magnetismo transmite frente a los demás.
De esa combinación nació “farmear aura”: realizar acciones destinadas a sumar esa suerte de puntuación invisible.
Una respuesta rápida e ingeniosa, una pose, una mirada desafiante, una actitud segura o un movimiento inesperado pueden hacer que alguien gane aura. Una caída, un error, una situación incómoda o un intento fallido de parecer interesante pueden tener el efecto contrario.
Por eso en redes aparecen comentarios como “+1000 de aura”, “+10.000 de aura” o “perdió aura”, como si cada situación cotidiana tuviera un marcador propio de un videojuego.
La expresión también tiene un componente humorístico. Según explicó el filólogo y profesor de secundaria español Íñigo Santidrián Solana, muchas veces se utiliza de manera irónica para describir a alguien que intenta parecer especialmente interesante, seguro, valiente o “épico”, aunque lo que esté haciendo no tenga necesariamente nada de admirable.
De los memes a las plazas
El fenómeno dio un paso más cuando la lógica de las redes comenzó a trasladarse al mundo real.
En 2026 se multiplicaron los videos de jóvenes participando de batallas de “farmear aura” en plazas y otros espacios públicos de países como Argentina, Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay.
La dinámica es sencilla. Dos participantes se colocan frente a frente y, durante su turno, intentan proyectar la mayor cantidad posible de “aura”. Pueden recurrir a gestos, poses, bailes, caminatas, miradas o referencias a memes, deportistas y personajes conocidos.
La dificultad está en mantener la actitud y no romper el personaje. Reírse, ponerse nervioso o perder la compostura puede significar perder puntos frente al público.
Y ahí aparece el “jurado”: quienes observan. Los aplausos, gritos y reacciones funcionan como una votación informal para decidir quién consiguió imponerse. En algunos encuentros la competencia incluso tiene rondas, jueces, eliminaciones y premios en efectivo.
No se trata, entonces, de demostrar fuerza o habilidad física. La clave es la capacidad de construir una imagen de seguridad y carisma durante unos segundos.
“Six-seven”, sigma y otras claves de las batallas
Como ocurre con buena parte de las tendencias juveniles actuales, las batallas incorporan referencias que pueden resultar incomprensibles para quienes no frecuentan las redes.
Entre los movimientos que aparecen están las llamadas poses “sigma”, el mewing y las caminatas conocidas como “aura walk”. También se utilizan celebraciones deportivas, gestos tomados de memes y otras referencias reconocibles para quienes comparten esos códigos.
Uno de ellos es el “six-seven”, un gesto que consiste en levantar las dos palmas y moverlas alternativamente. La tendencia está vinculada al rapero Skrilla y fue popularizada posteriormente a través de memes relacionados con la NBA.
La gracia de la competencia está justamente en esa acumulación de referencias. Para quien conoce los códigos, un gesto puede tener un significado inmediato. Para quien los desconoce, puede parecer simplemente una serie de movimientos extraños.
Por qué los adolescentes hablan así
Aunque las expresiones actuales puedan parecer completamente nuevas, el fenómeno tiene un antecedente conocido: cada generación desarrolla su propio lenguaje.
La diferencia es que ahora ese proceso ocurre a una velocidad mucho mayor. Los adolescentes reciben contenidos de distintos países, consumen videojuegos con términos en inglés, siguen a creadores de diferentes lugares y participan de comunidades digitales en las que una palabra puede pasar de ser desconocida a convertirse en una expresión cotidiana en cuestión de días.
Para Santidrián Solana, el lenguaje juvenil cumple además una función de pertenencia. Cuando un adolescente utiliza una expresión que sus compañeros conocen, está demostrando que comparte determinados referentes culturales con ellos y genera una complicidad que lo identifica con el grupo.
En ese sentido, “farmear aura” no es solamente una moda de Internet. También es una muestra de cómo se construyen los códigos entre los jóvenes.
