La creación de una Secretaría Penal generó una disputa interna en la Corte Suprema de Justicia, ya que mientras tres de los supremos votaron a favor, Ricardo Lorenzetti marcó la disidencia con fuertes críticas.
La nueva sala tendrá que tratar varios expedientes que actualmente son abordados por la Secretaría Judicial Nº 3, dado el aumento de la cantidad de causas penales que ya ingresaban en esa sala.
Horacio Rosatti, Carlos Ronsenkrantz y Juan Carlos Maqueda argumentaron a favor porque esta secretaría penal servirá para “garantizar la buena administración de justicia” y “para satisfacer eficientemente los crecientes planteos de los justiciables“.
La Corte estableció que esta Secretaría Penal tratará “juicios de lesa humanidad, competencia originaria, recursos por retardo o denegatoria de justicia y habeas corpus”. A su vez, “las contiendas de competencia suscitadas en causas penales que hasta el presente tramitaban ante la Secretaría de Relaciones de Consumo“.
Las críticas de Lorenzetti
Sin embargo, la medida abrió una grieta con Lorenzetti, que votó en disidencia, porque considera que hay otros intereses detrás de esta resolución de sus pares.
“Siento verdadera tristeza por el estado de situación de esta Corte“, puntualizó el ministro. Y sostuvo que será necesario “escuchar” la opinión de los dos candidatos al máximo tribunal nominados por el presidente Javier Milei para “no consolidar situaciones de hecho para condicionarlos“.
Por otra parte, el juez fundamentó que la verdadera razón de la acordada es el “vaciamiento de la actividad del secretario actual, sin fundamento alguno“, por lo que “los casos penales importantes queden bajo la gestión de un secretario que responda a directivas que no se publican“.
Lorenzetti consideró que el atraso en el tratamiento de los expedientes “se debe a la falta de gestión en los acuerdos de ministros” y que “tampoco se soluciona con la designación de nuevos funcionarios“.
El supremo sostuvo que la redacción de las sentencias corresponde a los jueces, pero esa tarea “se desnaturaliza cuando se desciende al ilusorio deseo de ocupar espacios de poder interno“.
En sus fundamentos, cuestionó otras medidas de la Corte que repercuten en el funcionamiento del tribunal más importante del país debido a “la falta de fundamento de una serie de decisiones apresuradas para crear oficinas, direcciones, ingresos de personal, como pocas veces se ha visto en este Tribunal” y que cada vez que se abre una oficina hay nuevo personal “sin concurso, en base a la amistad o el parentesco y contrariando las expectativas de austeridad“.
Lorenzetti también cuestiona otras medidas decididas por sus pares y que considera superfluas, como un congreso de la Corte Suprema porque “es inusual“.
En conclusión, tras enumerar varias situaciones, Lorenzetti señaló que “nada de esto sucedería si las decisiones se discutieran en los acuerdos, como corresponde a un cuerpo colegiado“.
Y cerró el escrito pidiendo a los otros tres supremos “enfocarse en solucionar los gravísimos problemas que padece el Poder Judicial en todo el país“.
Y recordó que la Corte debe dar un mensaje en estos momentos: “Ser austeros, concursar los cargos, respetar el mérito y evitar el nepotismo“.
Con información de Infobae.
