Durante la sepultura de los restos del fiscal Alberto Nisman, en el Cementerio Israelita de La Tablada, su ex mujer Sandra Arroyo Salgado leyó cartas de sus hijas, y luego rechazó la teoría del suicidio. “Yo sé que este final no fue decisión suya”, afirmó la jueza, quien agregó: “fue decisión de otras personas, pero vamos a llegar a la verdad”.

En el lugar se encontraban familiares, conocidos, miembros de la comunidad judía y algunos políticos. Waldo Wolff, vicepresidente de la DAIA y el filósofo Santiago Kovadloff, pronunciaron también sus discursos durante el acto. A su turno, Salgado apuntó contra la forma en que la Justicia actúa frente al caso. “Hablo también como miembro del Poder Judicial, poder donde creo que no estamos haciendo las cosas bien”, declaró la ex esposa de Nisman. La mujer aseguró también haber aprendido del fiscal “el valor de la Justicia”.

Por su parte, la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Washington exigió al Gobierno que esclarezca las circunstancias en las que tuvo lugar la muerte del fiscal. Además, reclamó que se garantice el libre ejercicio periodístico ante las presuntas amenazas que recibió Damián Patcher, el primer reportero en informar del suceso.

A través de un comunicado, la comisión mostró preocupación, ya que el periodista “abandonó el territorio argentino aduciendo que habría sido objeto de actos intimidatorios y que no se sentía seguro”.
“Posteriormente, en la cuenta oficial de Twitter de la Casa Rosada, sede de la Presidencia argentina, se difundió la información sobre los vuelos contratados por el periodista, la cual fue proporcionada por la estatal Aerolíneas Argentinas a la agencia oficial Télam. El Gobierno sostuvo que la divulgó para mayor seguridad del periodista, cuyo paradero se desconocía hasta ese momento“, recordó la CIDH.

Tal como lo ha establecido la Corte Interamericana de Derechos Humanos, señaló, “el ejercicio periodístico sólo puede efectuarse libremente cuando las personas que lo realizan no son víctimas de amenazas ni de agresiones físicas, psíquicas o morales u otros actos de hostigamiento”.