El oficialismo en el Senado acelera el tratamiento de la reforma laboral y apunta a llevar el proyecto al recinto el próximo 11 de febrero. Aunque la semana pasada se daba por concluido el ciclo de consultas, los equipos técnicos continuarán con reuniones en los próximos días, encabezadas por Josefina Tajes y el secretario parlamentario de La Libertad Avanza, Cristian Larsen.

La iniciativa ya cuenta con dictamen de mayoría y no se reabrirá el debate en las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda, ya que las eventuales modificaciones se introducirán directamente durante la sesión. Unión por la Patria presentó un dictamen de minoría en rechazo al proyecto.

En el marco de las consultas técnicas, pasaron por el Senado representantes de la Cámara Argentina de Comercio, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Asociación de Industriales Metalúrgicos.

Desde el sector empresario expresaron respaldo general a la iniciativa, aunque con planteos puntuales. CAME valoró la apertura al diálogo y la posibilidad de acercar propuestas sin alterar el espíritu del proyecto, mientras que la CAC destacó la necesidad de adaptar la legislación laboral a los cambios tecnológicos y sociales para otorgar mayor previsibilidad a las relaciones de trabajo.

En contraste, la CGT no mantuvo reuniones con el oficialismo y anticipó una postura de confrontación, con advertencias sobre eventuales acciones judiciales y sindicales.

En paralelo al trabajo técnico, el Gobierno despliega una estrategia política para consolidar apoyos en la Cámara alta. El ministro Diego Santilli intensificó los contactos con gobernadores, con el objetivo de asegurar votos y fortalecer el respaldo territorial a la reforma.

Uno de esos encuentros se produjo en la Casa Rosada con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, quien expresó apoyo político a la iniciativa pese a que su fuerza no cuenta con representación legislativa. Desde el Ejecutivo sostienen que la reforma es clave para impulsar el empleo formal y brindar previsibilidad al sector productivo.

En términos numéricos, el oficialismo parte de un piso de 21 senadores propios, a los que se sumarían los tres del PRO alineados con Martín Goerling Lara. La UCR podría aportar sus diez bancas, aunque persisten dudas sobre la postura de algunos legisladores que no responden a gobernadores. Si logra sumar esos apoyos, el Gobierno quedaría a pocos votos de alcanzar el quórum de 37 senadores.

En ese escenario, Santilli buscará respaldos adicionales en Misiones, Salta, Neuquén y Corrientes, mientras el oficialismo reconoce que la construcción de mayorías deberá sostenerse tanto en la votación en general como en el tratamiento artículo por artículo, especialmente en los puntos vinculados al capítulo fiscal.