Javier Milei.

El oficialismo avanzó este martes con el inicio formal del debate por la reforma electoral impulsada por la Casa Rosada, luego de que el senador fueguino Agustín Coto recibiera el aval para tratar el paquete legislativo en la Comisión de Asuntos Constitucionales.

La propuesta enviada por el Poder Ejecutivo incluye la eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento de los partidos políticos y de las campañas electorales, modificaciones en la Ley de Boleta Única de Papel y la implementación de Ficha Limpia. El proyecto también elimina la elección directa de parlamentarios del Mercosur, quienes pasarían a ser designados por el Congreso según la representación proporcional de cada fuerza política.

La iniciativa, compuesta por 79 artículos, comenzó a exponer las primeras tensiones entre el Gobierno y los bloques dialoguistas. Desde la UCR, el sector encabezado por Eduardo Vischi propuso mantener las PASO, aunque de manera optativa.

La postura recibió señales de respaldo desde el PRO, donde el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se mostró alineado con esa alternativa. En paralelo, senadores macristas liderados por Martín Goerling Lara comenzaron a negociar modificaciones al texto original.

Uno de los principales focos de discusión gira en torno a Ficha Limpia. El PRO, sectores de la UCR y fuerzas provinciales mantienen conversaciones con Patricia Bullrich para separar ese capítulo del resto de la reforma electoral y tratarlo en un proyecto independiente.

La estrategia busca reeditar el debate impulsado el año pasado por la exdiputada Silvia Lospennato, que finalmente no prosperó en el Congreso. Sin embargo, esa posibilidad choca con la postura de Karina Milei, quien ordenó avanzar con el tratamiento integral del proyecto sin modificaciones.

La resistencia al desdoblamiento también se extiende a la Cámara de Diputados, presidida por Martín Menem. La propuesta fue acercada al jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, así como a representantes de Provincias Unidas y el PRO. Mientras tanto, el Gobierno designó a Gisell Castelnuovo como interlocutora entre el Congreso y la Casa Rosada. En paralelo, la mesa política encabezada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto a Karina Milei y Bullrich, buscará unificar criterios sobre la estrategia legislativa.

El oficialismo reconoce que la negociación será compleja. Cualquier modificación sobre el régimen electoral requiere mayoría absoluta en ambas cámaras: 37 votos en el Senado y 129 en Diputados. En ese escenario, sectores aliados comenzaron a marcar diferencias y presentaron iniciativas propias sobre Ficha Limpia.

Goerling Lara propuso impedir candidaturas de personas con condenas confirmadas por delitos contra la administración pública, mientras que la senadora neuquina Julieta Corroza impulsó una reforma para bloquear postulaciones de dirigentes condenados en segunda instancia por delitos dolosos. Ambas iniciativas buscan avanzar sobre uno de los puntos con mayor consenso político, aunque el Gobierno insiste en sostener el paquete electoral sin divisiones.