Manuel Rocha

Víctor Manuel Rocha, un exdiplomático norteamericano que sirvió como embajador de Estados Unidos en Argentina entre 1997 y 1999, fue arrestado y será juzgado en un tribunal de Miami acusado de espiar para el Gobierno de Cuba, informó este lunes la Fiscalía estadounidense.

Rocha, de 73 años y origen colombiano, está acusado de “cometer múltiples crímenes federales al actuar secretamente durante décadas como agente del Gobierno de la República de Cuba”, dice el Gobierno estadounidense en un comunicado.

“Esta acción expone una de las infiltraciones de mayor alcance y más duraderas del Gobierno de Estados Unidos por parte de un agente extranjero”, manifestó el fiscal general de EE.UU., Merrick B. Garland.

“Durante más de 40 años, Víctor Manuel Rocha sirvió como agente del Gobierno cubano y buscó y obtuvo puestos dentro del Gobierno de Estados Unidos que le proporcionarían acceso a información no pública y la capacidad de afectar la política exterior de los Estados Unidos”, manifestó el fiscal.

Según el comunicado, el exempleado del Departamento de Estado de EE.UU. sirvió en el Consejo de Seguridad Nacional de 1994 a 1995 y fue embajador de Estados Unidos en Bolivia de 2000 a 2002.

Según la denuncia, a partir de 1981, aproximadamente, y continuando hasta el presente, Rocha, quien tenía la ciudadanía estadounidense, “apoyó secretamente a la República de Cuba y su misión clandestina de recopilación de inteligencia contra los Estados Unidos sirviendo como agente encubierto y agente de la Dirección General de Inteligencia de Cuba”.

En una rueda de prensa, el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, subrayó que hace más de 20 años que Rocha ya no trabaja para el servicio diplomático estadounidense.

Miller elogió el trabajo de la Fiscalía y del FBI en la acusación contra Rocha y aseguró que el Departamento de Estado trabajará con los servicios de inteligencia para analizar “las implicaciones para la seguridad nacional” de este caso.

Quién es Rocha

Nacido en Colombia, Rocha creció en una familia de clase trabajadora que emigró a Nueva York. En 1978 se naturalizó estadounidense y comenzó su carrera diplomática en 1981.

El ahora acusado cursó estudios en Estados Unidos, entre ellos en la Escuela Taft y las universidades de Yale, Harvard y Georgetown, y trabajó como funcionario y diplomático estadounidense en delegaciones de varios países, entre ellos Cuba, México, Argentina, Honduras y República Dominicana.

Rocha se desempeñó entre 1995 y 1997 como subdirector principal de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (Cuba), según la Fiscalía. Posteriormente fue designado como máxima autoridad diplomática del país norteamericano en Argentina (1997-1999) y Bolivia (1999-2002).

“Durante décadas, Rocha supuestamente trabajó como agente encubierto para Cuba y abusó de su posición de confianza en el gobierno de Estados Unidos para promover los intereses de una potencia extranjera”, dijo por su aporte el fiscal General Adjunto Matthew G. Olsen de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia.

La acusación

Rocha enfrenta tres cargos: uno por conspiración, otro por actuar como agente de un gobierno extranjero y un tercero por usar un pasaporte obtenido mediante una declaración falsa.

El documento de la fiscalía sostiene que el acusado admitió sus “décadas” de trabajo para Cuba a un agente encubierto del FBI que se hizo pasar por representante de la Dirección General de Inteligencia cubana (DGI).

Antes de reunirse en persona, Rocha recibió un mensaje por la aplicación de mensajería WhatsApp que decía: “Tengo un mensaje para ti de parte de tus amigos en La Habana. Se trata de un asunto delicado”. Las autoridades señalan que el exfuncionario contestó “no entiendo, pero puedes llamarme”.

En las conversaciones en persona, que ocurrieron en Miami y fueron grabadas, Rocha supuestamente contestó “sí” cuando el agente le indicó que había sido contactado para “establecer un nuevo plan de comunicación”.

El exfuncionario también le habría contado al agente cómo logró infiltrarse “poco a poco” en el gobierno estadounidense.

“Sabía exactamente cómo hacerlo y obviamente la Dirección (la agencia de inteligencia de Cuba) me acompañó… Es un proceso largo y no fue fácil”, supuestamente le dijo al agente del FBI.

Y también se refirió a EE.UU. como “el enemigo”, utilizó términos como “nosotros” para referirse a sí mismo y al gobierno cubano, y llamó a Fidel Castro el “comandante”.

Fuente: con información de EFE y CNN