Los talibanes iniciaron este domingo el asedio a Kabul y sus combatientes han tomado posiciones en varias entradas de la capital, a la espera de que se alcance un acuerdo para una transición pacífica de poder con el Gobierno afgano.

“En los próximos días, queremos una transferencia pacífica” del poder, declaró Suhail Shaheen, un vocero talibán radicado en Qatar, que forma parte del grupo que participó en las negociaciones celebradas en ese país del Golfo, informó la cadena de noticias británica BBC.

“Queremos un gobierno islámico inclusivo… Eso significa que todos los afganos pueden formar parte de ese Ejecutivo”, prosiguió Shaheen. “Veremos eso en el futuro a medida que se lleve a cabo la transferencia pacífica”, subrayó el vocero.

La situación es de pánico en la capital, con las autoridades afganas pidiendo a todos los funcionarios que abandonen sus puestos de trabajo y se vayan a sus hogares, mientras cierran tiendas y bancos y el tráfico está paralizado por grandes atascos.

Los talibanes, en un comunicado, han pedido a sus combatientes, tras tomar el control de casi la totalidad de Afganistán, “no luchar en Kabul” y que permanezcan “en las puertas” de la capital, sin tratar de entrar en la ciudad.

“Dado que la capital Kabul es una ciudad grande y densamente poblada, los muyahidines del Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) no tienen la intención de entrar en la ciudad por la fuerza o combatir, sino más bien entrar en Kabul pacíficamente“, remarcaron los insurgentes.

Para ello, continuaron, “se están llevando a cabo negociaciones para garantizar que el proceso de transición se complete de manera segura, sin comprometer la vida, la propiedad y el honor de nadie, y sin comprometer la vida de los kabulíes“.

A la vez, insistieron en que el control de la seguridad en Kabul sigue recayendo “en el otro bando” y recordaron a la población que no tienen “intención de vengarse de nadie”, incluidos los que sirvieron en el Ejército, la Policía o en la Administración: “Están perdonados y a salvo, nadie será objeto de represalias”.

“Todos deben permanecer en su propio país, en su propio hogar, y no intentar salir del país”, sentenciaron.

Beneficiados por la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN, que comenzó en mayo de este año, los talibanes encadenaron desde ese entonces una serie de conquistas de casi todo el país, incluyendo 28 de las 34 capitales regionales, sin apenas resistencia.

Los talibanes se han apostado al norte, oeste, y sur de los límites de Kabul, marcando el asedio en casi todo el perímetro de la ciudad y con casi todas las provincias vecinas bajo su control.

Mientras tanto el Gobierno afgano asegura que “todas las fuerzas de seguridad están movilizadas y organizadas para la seguridad de Kabul“, dijo en un mensaje en video el ministro del Interior afgano, Abdul Satar Mirzakwal, poco después de que se confirmara la presencia de los talibanes a las afueras de la capital.

De acuerdo con el ministro, Kabul “no será atacada, ya que se acordó que la seguridad y el poder político de la ciudad de Kabul se entregarán pacíficamente bajo una administración de transición”, reveló.

“Los ciudadanos no deben preocuparse por la seguridad, la ciudad está segura. Todos los que intenten interrumpir la seguridad se enfrentarán a una acción contundente”, aseguró Mirzakwal.

El ministro afgano de Defensa, Bismillah Muhammadi, también en un mensaje de vídeo, indicó que Kabul está “segura y protegida” y que las tropas extranjeras están “listas para todo tipo de cooperación” con las fuerzas de seguridad afganas.

El acecho de los talibanes había aumentado la presión para tratar de encontrar una salida de urgencia de parte de la población ante la probable caída de la capital, un temor que se cierne sobre funcionarios públicos, académicos, periodistas y, sobre todo, entre aquellos que han trabajado con alguno de los países que enviaron tropas a Afganistán para combatir a los insurgentes.

Este fin de semana se espera que lleguen a Kabul una mayoría de los 4.000 militares estadounidenses que el Pentágono ha decidido enviar a la capital afgana para la evacuación de la mayor parte del personal de la embajada de EE.UU. y de ciudadanos afganos.

Esa evacuación aparentemente ha comenzado ya, con el continuo vuelo de helicópteros que llegan y luego abandonan la embajada estadounidense en Kabul.

Otros países como Canadá, Alemania, Reino Unido o España también han anunciado la próxima evacuación de parte del personal de sus embajadas y de otros ciudadanos afganos con sus familias, que trabajaron codo con codo con ellos durante estas dos décadas.