El mundo entero se congregó este sábado en una emotiva jornada para despedir al papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia. Más de 400.000 personas, provenientes de 160 países, acompañaron el funeral de Jorge Bergoglio en el Vaticano, en una ceremonia cargada de sensibilidad, respeto y orgullo por su legado humanitario.

La despedida incluyó un recorrido desde la Basílica de San Pedro hasta la Basílica de Santa María la Mayor, trayecto durante el cual participaron alrededor de 150.000 fieles. En un gesto que reflejó la esencia de su papado, el cuerpo de Francisco fue recibido por miembros de comunidades trans, personas en situación de pobreza y presos, sectores a los que el pontífice dedicó una parte central de su misión pastoral.

La jornada histórica contó con un amplio operativo de seguridad y asistencia, integrado por 10.000 personas: 4.000 efectivos policiales, 2.000 agentes de tráfico y 4.000 voluntarios. El dispositivo incluyó francotiradores, unidades caninas, patrullas fluviales, helicópteros y drones de vigilancia, además de equipos NBCR especializados en la detección de amenazas químicas, biológicas o radiactivas. En materia sanitaria, el operativo movilizó 50 ambulancias, 6 puestos médicos avanzados y más de 20 unidades de bomberos.

Entre las 150 delegaciones oficiales que participaron del funeral, se destacaron más de 50 jefes de Estado y 11 monarcas. Figuras como Donald Trump, Emmanuel Macron, Luiz Inácio “Lula” da Silva, Giorgia Meloni y Ursula von der Leyen dijeron presente en el Vaticano, junto a representantes de casas reales como el príncipe William del Reino Unido y los reyes de España, Felipe VI y Letizia.

La despedida de Francisco quedará en la historia no solo por su magnitud, sino también por reflejar los valores que el pontífice defendió a lo largo de su vida: la inclusión, la justicia social y la búsqueda incansable de la paz.