Noelia Castillo Ramos.

La historia de Noelia Castillo Ramos volvió a instalar en la agenda pública el debate sobre el derecho a decidir sobre el final de la vida. La joven española de 25 años accederá a la eutanasia este jueves, luego de atravesar un largo proceso judicial que incluyó instancias nacionales e internacionales.

Su decisión, respaldada por organismos médicos y finalmente por la Justicia europea, se concretará pese a la férrea oposición de su padre, quien intentó frenar el procedimiento hasta último momento.

El caso de Castillo Ramos tiene su punto de inflexión en octubre de 2022, cuando luego de haber sido víctima de una agresión sexual múltiple intentó quitarse la vida arrojándose desde un quinto piso. Como consecuencia, sufrió una lesión medular irreversible que derivó en una paraplejia.

Desde entonces, su vida estuvo atravesada por fuertes dolores neuropáticos, pérdida de movilidad de la cintura hacia abajo e incontinencia, un cuadro que, según evaluaciones médicas, no tiene posibilidad de reversión.

Frente a este escenario, en 2024 decidió iniciar el trámite para acceder a la muerte asistida, amparada en la legislación vigente en España.

“Quiero irme en paz y dejar de sufrir”: Noelia Castillo, horas antes de recibir la eutanasia (Foto: Antena 3)

Un camino judicial complejo

Lo que comenzó como un procedimiento sanitario derivó rápidamente en una batalla legal. En una primera instancia, el pedido fue aprobado por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, al considerar que cumplía con todos los requisitos establecidos por la ley.

Sin embargo, la intervención de su padre, con el respaldo de organizaciones contrarias a la eutanasia, abrió un frente judicial que dilató el proceso durante meses.

El caso avanzó por distintas instancias: tribunales catalanes, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, que rechazaron los planteos de la familia. Finalmente, llegó hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en marzo de 2026 desestimó una medida cautelar que buscaba frenar la eutanasia, dejando el camino libre para su realización.

El proceso no solo estuvo marcado por el debate legal, sino también por una profunda fractura familiar. Mientras su padre sostuvo una postura firme en contra del procedimiento, su madre adoptó una posición distinta: aunque expresó no compartir la decisión, eligió acompañar a su hija en el tramo final.