Autoridades serbias y serbobosnias homenajean hoy a Gavrilo Princip, autor del atentado que desencadenó la I Guerra Mundial, pero no participan en la conmemoración el centenario del magnicidio en Sarajevo, con presencia de autoridades extranjeras.
La mayoría de los serbios consideran a Princip como un héroe de la emancipación de los pueblos eslavos de los Balcanes, mientras que entre muchos bosnios musulmanes y croatas es visto como un terrorista y en los actos de Sarajevo se ha eliminado cualquier rastro de su memoria.
“Nunca se debe olvidar que ese tiro abrió la vía de la libertad y la liberación de la esclavitud”, declaró hoy a la emisora serbia B92 el afamado cineasta Emir Kusturica, principal organizador de la conmemoración serbia del acto.
El 28 de junio de 1914, el joven serbobosnio Princip mató a tiros en Sarajevo al archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del Imperio austro-húngaro.
Un mes después Viena declaró la guerra a Serbia, país al que consideró instigador del asesinato, lo que dio comienzo al primer conflicto mundial, en el que murieron unos 10 millones de personas.
Kusturica insistió en que es injusto olvidar el significado social del atentado de Princip y de la organización revolucionaria y multiétnica “Mlada Bosna” (Joven Bosnia) como un acto contra la ocupación austro-húngara y la anexión de Bosnia en 1908.
La conmemoración tiene lugar en Andricgrad, un pueblo dedicado a las artes y la cultura creado por Kusturica en la ciudad serbobosnia de Visegrad y que celebra hoy su inauguración oficial coincidiendo con el centenario del magnicidio.
Asistirán a la inauguración, que incluirá exposiciones, conciertos y piezas de teatro, la cúpula oficial serbobosnia y autoridades de Serbia, así como los jerarcas de la iglesia ortodoxa serbia.
Entre los actos destacan la apertura de un mosaico en homenaje a Princip y los miembros de Joven Bosnia.
El evento central de la conmemoración es una obra de teatro, en la que participarán unos 500 figurantes y una veintena de actores profesionales, que reconstruirá en las calles y plazas de Andricgrad el atentado de 1914, y en el segundo acto el proceso judicial a los autores.
Andricgrad lleva su nombre por el premio Nobel de literatura yugoslavo Ivo Andric (1892-1975).
La ciudad, de una superficie de unos 42.000 metros cuadrados, tiene un Ayuntamiento, el Instituto Cultural Andric, una iglesia cristiano-ortodoxa, casas de diferentes estilos, un cine, una biblioteca, restaurantes, una universidad y la Academia de Bellas Artes.
Esa rivalidad ha hecho que el centenario del magnicidio tenga dos celebraciones distintas: una en Sarajevo, a la que asisten invitados internacionales, y otra en Visegrad, en el ente serbio de Bosnia, con las autoridades serbias y serbobosnias.
En Sarajevo el apellido Princip ha desaparecido de los espacios públicos, y sólo el Museo del Atentado guarda el recuerdo del magnicida y otros miembros de la organización Joven Bosnia.
Ese Museo, hoy y en los días pasados uno de los sitios más visitados de Sarajevo, repasa 40 años de historia, desde que el Imperio austro-húngaro comenzase a administrar Bosnia, en 1878, hasta 1918, año en el que terminó la Gran Guerra.
Presenta la vida y el desarrollo cultural de los bosnios, pero su tema central es el atentado.
El lugar más fotografiado son las huellas en el asfalto de Princip, que muestras el lugar desde donde disparó al archiduque y su esposa.
Están también numerosas fotografías de la visita del archiduque a Sarajevo, las armas de la época, el pantalón y la bolsa de Princip, el documento original de acusaciones contra él y ejemplares de periódicos que informaban del atentado.
Con motivo de la conmemoración del centenario, se ha instalado delante del Museo una réplica del coche en el que se desplazaban Francisco Fernando y su esposa en el momento del atentado.
En la fachada están grandes fotografías de Francisco Fernando, de un lado, y de Princip, del otro, con una inscripción en inglés y bosnio que reza: “El sitio en el que comenzó el siglo XX”.
