La Plaza de San Pedro en el Vaticano fue escenario este sábado de un momento histórico: el funeral del papa Francisco, quien falleció a los 88 años tras 12 años de un pontificado.
Con la finalización del funeral, se produjo un éxodo masivo de líderes mundiales que abarrotó los cielos europeos. Las imágenes de la partida de decenas de delegaciones reflejaron el impacto global del legado de Francisco y marcaron el cierre de una jornada que quedará grabada en la historia. La particular situación fue publicada por el usuario @COTAM Fleet & co

El funeral del papa Francisco
Desde temprano, una multitud estimada en 140.000 personas, según la Jefatura de Policía de Roma, se congregó para rendir homenaje al primer Papa latinoamericano. Más de 100 delegaciones internacionales estuvieron presentes, en una ceremonia que reunió a jefes de Estado, monarcas y líderes políticos de todo el mundo.
Entre los asistentes destacados, el presidente de Argentina, Javier Milei, ocupó un lugar en la primera fila, junto a la primera ministra italiana Giorgia Meloni, en reconocimiento a las dos nacionalidades más significativas en la vida del pontífice: la argentina, su país natal, y la italiana, cuna de su ascendencia y sede de su pontificado.

También en la primera fila se ubicaron el presidente de Francia, Emmanuel Macron, acompañado por su esposa Brigitte; el presidente de Finlandia, Alexander Stubb; y Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, junto a la primera dama Melania Trump. A pocos asientos de ellos, se encontraba el rey Felipe VI de España y la reina Letizia, quienes encabezaron la delegación española.
Detrás, en segunda y tercera fila, se situaron los monarcas de Bélgica, los grandes duques de Luxemburgo, el príncipe Guillermo del Reino Unido y otros mandatarios internacionales.
La misa exequial, presidida por el decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, comenzó a las 10:00 frente al atrio de la Basílica de San Pedro. Durante su homilía, Re trazó un emotivo retrato de Francisco: “Ha dejado un admirable testimonio de humanidad, de vida santa y de paternidad universal”, expresó conmovido. También resaltó su sencillez, su lucha incansable por los pobres y su llamado constante a la paz y al diálogo entre culturas y religiones.
Tras la ceremonia, el féretro de Francisco fue trasladado a la Basílica de Santa María Maggiore, donde descansarán definitivamente sus restos, cumpliendo así su deseo de reposar en un lugar cercano a la Embajada Argentina en Roma.

Con la finalización del funeral, se produjo un éxodo masivo de líderes mundiales que abarrotó los cielos europeos. Las imágenes de la partida de decenas de delegaciones reflejaron el impacto global del legado de Francisco y marcaron el cierre de una jornada que quedará grabada en la historia.

