Una nave extraterrestre pudo orbitar cerca de la Tierra y enviar sondas para analizar las condiciones de nuestro planeta. Así lo asegura un reciente informe de una oficina del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, especializada en el estudio de objetos espaciales anómalos.
Los autores del informe publicado por el Pentágono fueron Sean Kirkpatrick, director de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Sitios (AARO, por sus siglas en inglés) y Abraham Loeb, presidente del departamento de astronomía de Harvard.
La investigación de Kirkpatrick y Loeb indica que “un objeto interestelar artificial podría ser potencialmente una nave nodriza que expulsa muchas pequeñas sondas durante su aproximación a la Tierra, algo similar a las misiones de la NASA. Estas ‘semillas de diente de león’ podrían separarse de la nave por la fuerza gravitacional del Sol o ser una maniobra propia”.
También menciona que “con el diseño adecuado”, las sondas podrían alcanzar la Tierra y a otros planetas del sistema solar “para la exploración”, mientras la nave pasa entre el planeta y el Sol.
¿Qué dice el informe del Pentágono?
Su informe preliminar analiza específicamente dos objetos: Oumuamua, que parece tener una forma extremadamente plana y, curiosamente, carece del tipo de cola cometaria de gas y polvo que suele tener un asteroide; y el IM2, un meteoro interestelar de un metro de tamaño que chocó con la Tierra en marzo de 2017.
“Estas ‘semillas de diente de león’ podrían separarse de la nave principal por la fuerza gravitacional de marea del Sol o por una capacidad de maniobra. Con un diseño adecuado, estas diminutas sondas llegarían a la Tierra u otros planetas del Sistema Solar para su exploración, ya que la nave principal pasa a una fracción de la separación entre la Tierra y el Sol, tal como lo hizo Oumuamu. Los astrónomos no podrían notar el rocío de las mini sondas porque no reflejan suficiente luz solar para que los telescopios de exploración existentes las noten”, explicaron.
