El Vaticano confirmó que durante la operación a la que se sometió el papa León XIV se le extirpó un tumor maligno. “Para que la operación fuera radical, se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida”, indicó el comunicado de la Santa Sede. “El examen histológico realizado durante la cirugía confirmó el diagnóstico de un adenocarcinoma pulmonar, tal como se sospechaba a partir de los estudios preoperatorios”, agregaron.

El propio Papa había anticipado la noticia el domingo pasado durante el Ángelus, cuando conmovió al mundo al anunciar su inminente operación. En aquel momento precisó que el nódulo, hallado tras un chequeo de rutina, estaba en “estado inicial y bien localizado”. Por eso se esperaba una intervención poco invasiva, con un postoperatorio de siete días. Fueron anuladas todas sus audiencias hasta el próximo martes 20 de octubre.

León XIV, de 71 años, fue operado por un equipo de siete personas liderado por Stefano Margaritora, director de Cirugía Torácica del Policlínico Agostino Gemelli. Lo acompañaron su médico personal, Luigi Carbone —que “heredó” de Francisco—, y el enfermero Massimiliano Strappetti, muy cercano al papa anterior en sus últimos tiempos. El Pontífice quedó internado en el décimo piso del hospital, aunque no en el apartamento que usaron Francisco y Juan Pablo II, que se encuentra en obras.

Un dato llamativo: según reveló el cardenal japonés Isao Kikuchi, jefe de Cáritas Internationalis, el Papa decidió operarse lo antes posible justamente para no modificar su viaje a Uruguay, Argentina y Perú, previsto entre el 6 y el 17 de noviembre. “Aunque me aseguró que es una operación menor, dijo que decidió someterse lo antes posible a la intervención para no cambiar su plan de visita a América Latina”, escribió.

La noticia descolocó al Vaticano. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, admitió que fue “un baldazo de agua helada” y que “nadie se lo esperaba”. De todos modos, se mostró confiado: “Gracias a Dios nos hemos dado cuenta enseguida. Normalmente, cuando estas cosas se detectan a tiempo, se consiguen resolver”. También destacó la serenidad del Papa: “A todos nos ha impresionado”.

León XIV había convocado un encuentro sobre el documento Amoris Laetitia, al que debió renunciar por la operación. Los 115 presidentes de episcopados presentes -entre ellos el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo- le enviaron un mensaje de aliento. Durante la jornada hubo cadenas de oración en todo el mundo, incluso en la capilla del propio Gemelli.