Tener un presupuesto que se acerque o que tenga un correlato con la realidad es el punto de partida para hacer una planificación correcta y, en lo posible, anticiparse a las constantes contingencias económicas y financieras del país. Por eso, en el caso de la provincia, es necesario que la discusión sea madura, seria y sincera.
Ese debate tiene que ser institucionalizado, en la Legislatura y sin las mezquindades que suelen aparecer en la previa a un año electoral. Se sabe, todos tratarán de sacar alguna ventaja. Está en la naturaleza política nacional. Y Mendoza, lamentablemente, no es la excepción.
Sin embargo, en algún momento, la historia debe cambiar. Es necesario recuperar el nivel de discusión que otrora posicionó a nuestra provincia con índices republicanos por encima de la media.
Es un llamado a la coherencia a la dirigencia política toda, que está cada vez más abocada a las rencillas en las redes sociales y a embarrar de ese modo los puntos cruciales que deben definirse a la hora de proyectar, estudiar y eventualmente aprobar una pauta de gastos.
