No es la primera vez que Mendoza vuelve a ser considerada por turistas extranjeros por sus “bondades” naturales y culturales.

Ahora, por la diferencia cambiaria, la provincia renueva las expectativas entre visitantes, así como también en aquellos que trabajan en la diversidad de servicios gastronómicos, hoteleros y de comercio, entre otros. La afluencia de chilenos, más allá de Semana Santa, es una muestra de ello. Ahora, con el Mundial sub-20, Mendoza vuelve a estar posicionada entre las mejores plazas para un torneo internacional.

Tiene hoteles cinco estrellas y un buen estadio. Situaciones como estas no hay que desaprovecharlas en una economía impactada por la inflación y la falta de dólares. Se calcula que, por la importancia del campeonato –un Mundial, nada menos–, vendrán miles de visitantes de otros países que dejarán en el país cerca de 600 millones de dólares. Si se hacen las cosas bien, una buena parte quedará en la provincia.

La expectativa en el sector turístico en un momento de temporada baja es importante; también puede ayudar ese salvoconducto que es el Previaje, aunque tenga el efecto rebote de la inflación. En síntesis, cada vez que se presentan estas oportunidades, ni el Gobierno ni los empresarios, tampoco los trabajadores, pueden desperdiciar la ocasión para hacer las cosas bien.